¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS A TODOS!!

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Hoy, 22 de marzo de 2015, "Mis lecturas" y yo, cumplimos nuestro segundo año compartiendo eso: lecturas; mejor decir, comentarios de lecturas.
En veinticuatro meses han pasado por esta "casa" 23.579 personas.
Y hoy, 22 de marzo de 2018, tres años después, nos han visitado un total de 62.545 lectores.

¡¡GRACIAS A TODOS!!

miércoles, 17 de abril de 2013

Rabia, Sergio Bizzio


Lo empiezo a leer el 23-XI-2012
Acabado de leer el 19-XII-2012

Título: RABIA

Autor: Sergio BIZZIO

Editorial: interIzona

Año: 2005
 

BIOBIBLIOGRAFÍA DEL AUTOR (la que aparece en la solapa del libro).- Sergio Bizzio nació en Villa Ramallo, Buenos Aires. Es narrador, poeta, dramaturgo, guionista y director de cine.

Publicó las novelas El divino convertible (Catálogos, 1990), Infierno Albino (Sudamericana, 1992), Son del África (FCE, México, 1993), Más allá del bien y lentamente (Sudamericana, 1995), Planet (Sudamericana, 1998), En esa época (Emecé, 2011), el libro de cuentos Chicos (Interzona, 2004), las obras de teatro La China y El amor (Beatriz Viterbo, 1995, ambas en coautoría con Daniel Guebel), Gravedad (Beatriz Viterbo, 1999, llevada al cine por Fernando Spiner con el título Adiós querida luna), las colecciones de poesía Gran salón con piano (Salido, 1980), Mínimo figurado (Último Reino, 1990), Paraguay (Mickey Mickerano, 1995), El abanico matamoscas (Belleza & Felicidad, 2002) y el ensayo en verso El genio argentino (Eloísa Cartonera, 2005).

Es autor de varios guiones cinematográficos. Dirigió el telefilme El disfraz (2004) y los largometrajes Animalada (Premio de Guión del Instituto Nacional de Cine, 2000. Premio Mejor Película Extranjera en el Latin American Festival of New York, 2002) y No fumar es un vicio como cualquier otro (2005).

En España Rabia obtuvo el Premio Internacional de la Novela de la Diversidad (El Cobre, 2004; Debolsillo, Mondadori, 2005).
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MI RESUMEN-OPINIÓN DE LA OBRA
Historia de un amor extraño, raro desde el comienzo entre una joven, Rosa (veinticinco años) y José María a quien le gusta que le llamen María (quince años mayor que ella: cuarenta).
Ella trabaja como mucama en una casa (la de los Blinder) bien; bien en apariencia.
Él, en una obra como albañil.

José-María siente que Rosa es su último amor, se aferra a ella como a un salvavidas. Es celoso, no permite que nadie la mire, que nadie opine, que digan nada de ella, ni de él. Es violento, de una violencia contenida pero que llega a matar sin problema ni cargo de conciencia. Después de asesinar al capataz de la obra por un enfrentamiento entre ambos, se esconde en la buhardilla de la casa en la que vive Rosa. Allí se enclaustra. Debería decir que se encarcela por años… No sale si no es para vengarse de otras dos personas, dos hombres que persiguen a Rosa, de uno incluso se queda embarazada.
José María se convierte en una suerte de fantasma del hogar por el que deambula de noche para abastecerse de comida, para espiar a los demás habitantes del edificio, sobre todo a Rosa…, a quien llama, de vez en cuando, desde un teléfono que se encuentra dentro de la misma casa. Y, cuando no puede hablar con ella, dialoga con una rata que le visita de tanto en tanto en la buhardilla (mansarda).

Cuando Rosa da a luz y el niño se mueve de manera autónoma, José María habla con el bebé, incluso le enseña a llamarle “mamá” (de María).

A pesar de llevar una vida tranquila, la rabia lo come por dentro y, al final, su amiga la rata, lo muerde y le traspasa esa rabia que lo lleva a la muerte.

Deja un sabor agridulce esta novela en la que el diálogo tiene una gran importancia (lo que le hacer ser una novela muy ágil), así como el entorno que llega a ser asfixiante o helador, depende de la época del año; lo que sí se puede asegurar es que es claustrofóbico: es peor que una prisión.

No obstante me ha gustado mucho, el autor es ligero, usa un castellano-argentino envidiable, tanto que a veces es preciso echar mano del diccionario. Recomiendo su lectura.

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FRASES QUE ME HAN GUSTADO
 

[…] A medida que avanzaba su noviazgo con Rosa, su “actitud” le granjeó una larga serie de enemigos en el barrio, algunos inconsistentes y ocasionales, pero otros muy bien consolidados. […]

[…] - Es que leer da más trabajo que mirar televisión –le decía ella.
- ¿Por qué? Si para leer lo único que tenés que hacer es estar sentado o acostado, igual que cuando mirás TV.
- Pero tenés que usar la cabeza. […]
 

[…] En el fondo no sentía ninguna ansiedad por la ocupación del tiempo, estaba fuera del sistema productivo, le gustaba no hacer nada. No tenía obligaciones para con nadie, no debí cumplir órdenes ni preocuparse más que por no ser descubierto.


[…] Esa noche, ya limpio, sin hambre, se dio cuenta de que también tenía tiempo para pensar. Y lo primero que pensó es que nunca había pensado […]

[…] Tengo siempre presente algo que decía Epícteto […] Epícteto –siguió diciendo Rita Blinder- decía que cuando Dios ya no es capaz de proveernos de fe, de amor o de la que sea, es porque está dando la señal de retirada. Acaba de abrir la puerta y te dice “Ven”. “¿A dónde?”. “A nada tremendo; tan sólo allí de dode viniste, a cosas amigas y afines a ti, a los elementos”.  

[…] Ésa era para él la diferencia esencial entre el hombre y la mujer. La mujer cuenta lo que va a hacer y espera que otro lo haga […]
 

[…] Hablar es un problema si uno tiene algo que decir. Pero tenerlo todo sin haber dicho nada es magia, y hay que ser mago para disfrutar de la función.

Decir mucho con una sola frase:

Entró a uno de los baños de la planta baja. Estaba desnudo, así que fue directamente a sentarse en el inodoro. Se quedó allí con la actitud aburrida de quien espera a alguien para redondear un trámite, pero después de unos minutos estiró una pierna, empujó la puerta con un pie, entrecerrándola, y empezó a hacer fuerza […] (Tras esto hay un enfrentamiento entre el matrimonio dueño de la casa y del aseo, los Blinder, por saber quién fue el que utilizó el wc y dejó sucio de excrementos el inodoro)
Las paredes estaban literalmente heladas. El metal de las persianas, en cambio, se había pasado al otro lado: estaba tan frío que ardía. A veces, por la mañana, pero más que nada en la noche, el viento sonaba como un ser rabioso, metiendo sus cuchillas afiladas por resquicios en los que el aire –su hermano- hubiera sido incapaz de entrar.
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lunes, 8 de abril de 2013

La tía Tula, Miguel de Unamuno



Título: LA TÍA TULA

Autor: MIGUEL DE UNAMUNO

Editado por: El País “Clásicos españoles”, 2004

Género: Novela costumbrista
Resumen.- El conflicto entre el anhelo de maternidad y la aversión hacia el amor carnal lo afronta La tía Tula con voluntad de hierro, rasgo acorde con su conducta católica donde el alma significa pureza y el cuerpo pecado. Cuando muere su hermana, se hace cargo de su cuñado y sobrinos a los que siempre llamará hijos. Renuncia a tener una vida propia, pero se adueña de los destinos de los otros, manteniendo la unidad familiar con su severo temperamento, fruto de una exacerbada castidad.
Notas sobre: LA TÍA TULA
PERSONAJES.-
Rosa, hermana de Gertrudis (Tula).- “Era la hermosura espléndida y algún tanto provocativa de Rosa, flor de carne que se abría a flor del cielo a toda luz y todo viento, la que llevaba de primera vez las miradas a la pareja […] Rosa abría espléndidamente a todo viento y a toda luz la flor de su encarnadura…” (Pág. 24).
Ramiro Cuadrado.- Novio, esposo y viudo de Rosa. Cuñado de Tula. “…un guapo mozo […] simpático” (Pág. 25).
Tula lo define como: “… un buen partido para Rosa […] y que se querrán […] cree estar enamorado de ella […] lo estará. Porque como es hombre de vergüenza y de palabra, acabará por cobrar cariño a aquella con la que se ha comprometido ya. No le creo hombre de volver atrás” (pág. 29).
Gertrudis-TULA.- “… pero eran luego los ojos tenaces de Gertrudis los que sujetaban a los ojos que se habían fijado en ellos y a los que a la par les ponían a raya. […] Y bien miradas y de cerca aún despertaba más Gertrudis el ansia de goce. […] ella era como un cofre cerrado y sellado en que se adivina un tesoro de ternuras y delicias secretas” (Pág. 24).
“… voz pastosa y solemne […] parecía venir de las lontananzas de la vida común de la pureza…” (Pág. 32).
Don Primitivo.- Hermano de la madre. Tío sacerdote de Rosa y Tula con el que viven las dos hermanas, huérfanas de padre y madre.
Dice de Tula don Primitivo: “…me mete un miedo esa Tulilla […] Tiene unas preguntas la mocita […] ojazos tristes […] ojazos de luto que se le meten a uno en el corazón” (Pág. 27).
Madre y abuela de Tula y Rosa.
Doña Venancia, la viuda.- Madre de Ramiro.
Don Juan.- Médico que pretende a Tula.
El padre Álvarez.- Confesor de Tula, que no director espiritual.
Hijos de Ramiro y Rosa: Ramirín, Rosa y Elvira.
Manuela.- Sirvienta en casa de Tula y Ramiro, al final se casa con el viudo.
Hijos de Ramiro y Manuela: Enrique y Manolita.
Caridad.- Esposa de Ramirín.
ALGUNAS FIGURAS RETÓRICAS:
“Llorándole la voz” (Pág. 31). Metáfora.
“Silencio de hielo… Silencio agorero” (Pág. 35). Oxímoron.
“Manso y dulce fuego…” (Pág. 45). Oxímoron.
“…la vida de la joven madre se iba en rosario de gotas…” (Pág. 52). Metáfora.
FRASES:
“Por los ojos de Gertrudis pasó como la sombra de una nube de borrasca, y si se hubiera podido oír el silencio habríanse oído que en las bóvedas de los sótanos de su alma resonaba como un eco repetido y que va perdiéndose a lo lejos aquello de “o ella…” (Pág. 30).
“Vivimos solas, te he dicho. Las mujeres vivimos siempre solas. El pobre tío es un santo, pero un santo de libro, y aunque cura, al fin y al cabo hombre” (Pág. 32).
“- Bien dice el médico, sobrina, que parece como si hubieras nacido comadrona.
- Toda mujer nace madre, tío.
Y lo dijo con tan íntima solemnidad casera, que Ramiro se sintió presa de un indefinible desasosiego y de un extraño remordimiento. “¿Querré yo a mi mujer como se merece?”, se decía”. (Pág. 42).
Dudas de Ramiro, el cuñado, ante su matrimonio impuesto por Tula.
“Era como una preocupación de la tía de ir sustrayendo al niño, ya desde su más tierna edad de inconsciencia, de conocer, ni en las más leves y remotas señales, el amor de que había brotado. Colgóle al cuello, desde luego, una medalla de la Santísima Virgen, de la Virgen Madre, con su Niño en brazos”. (Pág. 43). Deseo de Tula por apartar al niño de todo lo que tenga que ver con el amor carnal.
“- Y ahora –le dijo Gertrudis a su hermana al oído- a querer mucho a tu marido, a hacerle dichoso y… ¡a darnos muchos hijos! (Pág. 45). Podría decirse que se trata de un plural mayestático, pero es el deseo de Tula dicho en voz alta, el deseo de ser madre de los hijos de Ramiro pero sin tener que compartir con él su cuerpo.
“Ramiro se fue. Gertrudis tomó a su sobrinillo, que no hacía sino gemir; encerrase con él en un cuarto y sacando uno de sus pechos secos, uno de sus pechos de doncella, que arrebolado todo él le retemblaba como con fiebre, le retemblaba por los latidos del corazón –era el derecho-, puso el botón de este pecho en la flor sonrosada pálida de la boca del pequeñuelo. Y éste gemía más estrujando entre sus pálidos labios el conmovido pezón seco”. (Pág. 52). Gertrudis desea un milagro, desea poder alimentar ese niño con su propia leche, para sentirle más suyo.
Opinión personal.- Cuando en 1921 apareció publicada La Tía Tula, Unamuno dio fin a un trabajo de casi veinte años. Una novela corta, nivola, como la llamó el autor con una sencilla historia: Ramiro se casa con Rosa, hermana de Gertrudis-Tula. Al nacer el tercer hijo, Rosa muere y Gertrudis se traslada a vivir a su casa para hacerse cargo de los niños y del cuñado. Poco después descubre que Ramiro ha dejado embarazada a Manuela, la criada, por lo que Gertrudis, de nuevo, le casa con ella por el bien de la criatura y de todos. Al final es Gertrudis quien se tiene que hacer cargo de cinco criaturas, hasta que, exhausta, muere.
Se plantea en la novela el tema de la virgen-madre, el sentimiento de la mujer por ser madre, pero sin tener que perder su virginidad. Tula mira esa virginidad desde el punto de vista cristiano-católico, pero en su simpleza, se da cuenta de que, al intentar buscar ciertas verdades, acaba pecando pues al cuestionarse algunas preguntas las respuestas no se atienen a los cánones marcados por la Iglesia. Es de reseñar la reflexión que se hace cuando echa de su casa al médico, Don Juan, después de haberle hecho éste ciertas propuestas de matrimonio: “…El hombre me sacaba de quicio, es cierto; sus miradas me herían más que sus palabras, pero debí tratarle de otro modo. El pobrecillo parece que necesita remedio, pero no el que él busca, sino otro, un remedio heroico y radical”. Pero cuando supo que don Juan se remediaba empezó a pensar si era, en efecto, calor de hogar lo que buscaba, aunque bien pronto dio en otra sospecha que le sublevó aún más el corazón. “¡Ah –se dijo-, lo que necesita es un ama de casa, una que le cuide, que le ponga sobre la cama la ropa limpia, que haga que se le prepare el puchero…, peor, peor que el remedio, peor aún! ¡Cuando una no es remedio es animal doméstico, y la mayor parte de las veces ambas cosas a la vez! Estos hombres… ¡O porquería o poltronería! ¡Y aún dicen que el cristianismo redimió nuestra suerte, la de las mujeres!” Y al pensar esto, acordándose de su buen tío, se santiguó diciéndose: “¡No, no lo volveré a pensar…!”.
Pero ¿quién enfrenaba un pensamiento que mordía en el fruto de la ciencia del mal? “¡El cristianismo, al fin, y a pesar de la Magdalena, es religión de hombres –se decía Gertudis-; masculinos el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo…!”. Pero ¿y la Madre? La religión de la Madre está en: “He aquí la criada del Señor; hágase en mí según tu palabra” y en pedir a su Hijo que provea de vino a unas bodas, de vino que embriaga y alegra y hace olvidar penas, y para que el Hijo le diga: “¿Qué tengo yo que ver contigo, mujer? Aún no ha venido mi hora”. ¿Qué tengo que ver contigo…? Y llamarle mujer y no madre… Y volvió a santiguarse, esta vez con verdadero temblor. Y es que el demonio de su guarda –así creía ella- le susurró: “¡Hombre al fin!”.
Unamuno pinta a Tula como una mujer femenina, muy femenina, además de feminista, a la que no le gusta que le mande ningún hombre, ni tan siquiera su confesor: confesor sí, no director espiritual…
En La Tía Tula Unamuno toca otros temas muy de su agrado como son:
- referencias temáticas a una religión de meras apariencias,
- matrimonios pactados cuyo fin principal es la procreación, o para salvar honores mancillados,
- una sexualidad complicada y, en el fondo, turbia, como la de Tula (confusa en sus sentimientos hacia Ramiro; más que confusa, temerosa ante la posibilidad de manchar su inmaculada virginidad al entregarse al hombre, al bruto, al zángano…),
- la obsesión por trascender la muerte, por auto-canonizarse,
- el eterno conflicto entre la Religión y el sexo; la sexualidad, éste último es un subtema que recorre toda la espina dorsal de la novela y Unamuno lo trata con cierta liberalidad para la época. Es la sexualidad de Tula, apasionada por la maternidad, la que ahoga cualquier otro sentimiento o sensación provocada por las reacciones de su cuerpo, como cuando pone a su sobrino recién nacido a su pecho.
Gertrudis.- Nombre de origen germánico cuyo significado es “virgen guerrera”, y Tula lo es: una virgen madre, luchadora, es madre con intermediarios, pero madre al fin.
Juana Castillo Escobar
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 "LA TÍA TULA"
Adquirido junto con el diario El País el lunes 7-II-05
Empezado a re leer el: sábado 5-IV-08
Acabado el: 10-IV-08
BIOGRAFÍA Y OTRAS OBRAS DEL AUTOR.- Unamuno, Miguel de (1864-1936), filósofo y escritor español, considerado por muchos como uno de los pensadores españoles más destacados de la época moderna y miembro de la generación del 98.
Vida.- Nacido en Bilbao, Unamuno estudió en la Universidad de Madrid, donde se doctoró en Filosofía y Letras con la tesis titulada Crítica del problema sobre el origen y prehistoria de la raza vasca (1884), que anticipaba sus posturas contrarias al nacionalismo vasco de Sabino Arana. Fue catedrático de griego en la Universidad de Salamanca desde 1891 hasta 1901, en que fue nombrado rector.
En 1914 fue obligado a dimitir de su cargo académico por sus ataques a la monarquía de Alfonso XIII; sin embargo, continuó enseñando griego. En 1924 su enfrentamiento con la dictadura de Miguel Primo de Rivera provocó su confinamiento en Fuerteventura (Islas Canarias). Más tarde se trasladó a Francia, donde vivió en exilio voluntario hasta 1930, año en que cae el régimen de Primo de Rivera. Unamuno regresó entonces a su cargo de rector en Salamanca, que no abandonaría hasta su muerte. Aunque al principio fue comprensivo con la sublevación del Ejército español que en seguida encabezó el general Francisco Franco, pronto la censuró públicamente: en un acto celebrado en la Universidad de Salamanca, su comentario “venceréis, pero no convenceréis”, provocó la respuesta del general Millán Astray, uno de los sublevados: “¡Viva la muerte y muera la inteligencia!”. Terminó sus días recluido en su domicilio de Salamanca.
Obra filosófica.- Su filosofía, que no era sistemática, sino más bien una negación de cualquier sistema y una afirmación de “fe en la fe misma”, impregna toda su producción. Formado intelectualmente en el racionalismo y en el positivismo, durante su juventud simpatizó con el socialismo, escribiendo varios artículos para el periódico El Socialista, donde mostraba su preocupación por la situación de España, siendo en un primer momento favorable a su europeización, aunque posteriormente adoptaría una postura más nacionalista.
Esta preocupación por España (que reflejó en su frase “¡Me duele España!”) se manifiesta en sus ensayos recogidos en sus libros En torno al casticismo (1895), Vida de Don Quijote y Sancho (1905), donde hace del libro cervantino la expresión máxima de la escuela española y permanente modelo de idealismo, y Por tierras de Portugal y España (1911). También son frecuentes los poemas dedicados a exaltar las tierras de Castilla, considerada la médula de España.
Más tarde, la influencia de filósofos como Arthur Schopenhauer, Adolf von Harnack o Sören Aabye Kierkegaard, entre otros, y una crisis personal (cuando contaba 33 años) contribuyeron a que rechazara el racionalismo, al que contrapuso la necesidad de una creencia voluntarista de Dios y la consideración del carácter existencial de los hechos. Sus meditaciones (desde una óptica vitalista que anticipa el existencialismo) sobre el sentido de la vida humana, en el que juegan un papel fundamental la idea de la inmortalidad (que daría sentido a la existencia humana) y de un dios (que debe ser el sostén del hombre), son un enfrentamiento entre su razón, que le lleva al escepticismo, y su corazón, que necesita desesperadamente de Dios. Aunque sus dos grandes obras sobre estos temas son Del sentimiento trágico de la vida (1913) y La agonía del cristianismo (1925), toda su producción literaria está impregnada de esas preocupaciones.
Obra literaria.- Cultivó todos los géneros literarios: fue poeta, novelista, autor teatral y crítico literario. Su narrativa comienza con Paz en la guerra (1897), donde desarrolla la “intrahistoria” galdosiana, y continúa con Niebla (1914) —que llamó nivola, en un intento de renovar las técnicas narrativas—, La tía Tula, y San Manuel Bueno, mártir (ambas de 1933).
Entre su obra poética destaca El Cristo de Velázquez (1920), mientras que su teatro ha tenido menos éxito, pues la densidad de ideas no va acompañada de la necesaria fluidez escénica; en este terreno destacan Raquel encadenada (1921), Medea (1933) o El hermano Juan (estrenada en 1954).
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lunes, 1 de abril de 2013

Las joyas del Paraíso, Donna Leon


 Lo empiezo a leer el 10-I-2013
Acabado de leer el 14-II-2013


Título: LAS JOYAS DEL PARAÍSO
Autora: Donna LEON
Editorial: Seix Barral - Círculo de Lectores
Traducción: Maia Figueroa Evans
Año: 2012
Género: Novela de intriga

Biobibliografía de la autora (tomada de la “solapa” del libro).- Donna Leon nació en New Jersey el 28 de septiembre de 1942. En 1965 estudió en Perugia y Siena. Continuó en el extranjero y trabajó como guía turística en Roma, como redactora de textos publicitarios en Londres y como profesora en distintas escuelas norteamericanas en Europa y en Asia (Irán, China y Arabia Saudita). Protagonizadas por el comisario Brunetti, ha publicado, siempre en Seix Barral, las novelas Muerte en La Fenice (1992), que obtuvo el prestigioso Premio Suntory a la mejor novela de intriga, Muerte en un país extraño (1993), Vestido para la muerte (1994), Muerte y juicio (1995), Acqua alta (1996), Mientras dormían (1997), Nobleza obliga (1998), El peor remedio (1999), Amigos en las altas esferas (2000) —Premio CWA Macallan Silver Dagger—, Un mar de problemas (2001), Malas artes (2002), Justicia uniforme (2003), Pruebas falsas (2004), Piedras ensangrentadas (2005), Veneno de cristal (2006), Líbranos del bien (2007), La chica de sus sueños (2008), La otra cara de la verdad (2009) y Cuestión de fe (2010). Es también autora del libro de ensayos Sin Brunetti (Seix Barral, 2006) y prologuista de la atípica guía Paseos por Venecia (Seix Barral, 2008). Sus libros, traducidos a veintiséis idiomas, incluido el chino, son un fenómeno de crítica y ventas en toda Europa y Estados Unidos. Desde 1981 reside en Venecia.

Lo que ha dicho la crítica sobre Donna Leon

«Donna Leon nos pasea por Venecia como James Ellroy por Los Ángeles o Manuel Vázquez Montalbán por Barcelona: con un ojo acostumbrado a detectar lo que pasa al otro lado del espejo», Le Figaro Magazine.

«Las novelas policíacas de Donna Leon lo tienen todo. Venecia como un hermoso telón de fondo, un estilo deslumbrante y penetrante, y el carisma del comisario Brunetti, que merece ser tan famoso como Maigret», Bookshelf.

«Siguiendo los pasos de Brunetti nos convertimos en paseantes privilegiados de una Venecia no turística», Elvira Lindo, El País.

«El verdadero encanto de esta serie reside en el carisma de Brunetti y su apasionada identificación con el alma de Venecia», The New York Times Book Review.

«Descripciones sociales increíblemente vivas y acertadas, una aproximación exacta a una sociedad fragmentada. Y Brunetti, que es la clave del éxito de las novelas. El lector le sigue con verdadero placer por los estrechos callejones de Venecia», Der Spiegel.

«Donna Leon deja al lector sin aliento con un increíble suspense», The Observer.

«Brunetti jamás lleva armas y lee a Herodoto y a Shakespeare. El secreto del éxito policial, según él, no es la inteligencia de los policías, sino la estupidez de los delincuentes», Justo Navarro, El País.

«Donna Leon evoca Venecia de un modo tan brillante que los canales respiran en cada página, pero es el calor humano universal el que persiste al cerrar el libro», The Express on Sunday.

«Brunetti crea adicción», News.

«Donna Leon se ha ganado con creces el título de gran dama de la novela negra», El País.

«Donna Leon conoce y ama Venecia, y de los escritores de novelas de misterio que actualmente utilizan como escenario aquella ciudad incomparable, ella es la más astuta», Boston Globe.

«Una de las grandes autoras de novela negra», Guillermo Altares, El País.

«Donna Leon siempre ha sido una excelente escritora policíaca. Tiene el toque inteligente y el encanto que la hacen única en los anales de la novela negra», Evening Standard.

«Esta dama del crimen (…) hace una intriga exquisita, que apasiona e inicia a lectores profano. Seguiré las próximas entregas de Guido Brunetti. Espero acompañarlo hasta su ancianidad», Lilian Neuman, La Vanguardia.

«Ése es precisamente el espíritu de Brunetti: una encomiable capacidad de raciocinio junto al salvajismo de las decisiones tomadas sin calibrar convenientemente las consecuencias. Una combinación explosiva», José Antonio Gurpegui, El Cultural de El Mundo.

«Uno de los grandes nombres del género policiaco», El Mundo.

«Donna Leon tiene una capacidad impresionante para retratar las complejidades sociales de Venecia, donde la corrupción es tan antigua, profunda y traicionera como los canales», Daily Mail.

«A pesar de la seriedad de los asuntos que tratan, los libros de Donna Leon se iluminan con el enorme encanto de su ambientación y la humanidad de sus personajes», The New York Times Book Review.

«Nadie conoce el laberíntico mundo de Venecia como el Brunetti de Donna Leon», Time.

«Donna Leon es una de las más interesantes damas del crimen», Manuel Rodríguez Rivero, El País.

«Sencillamente brillante.» Sunday Times.

«La serie del comisario Brunetti se ha convertido en la guinda de la novela de intriga actual... una joya», The Scotsman.

«Narrativa policíaca de la mejor», Washington Post Book World.

«Leon capta de un modo perfecto la misteriosa burocracia de Venecia», L’Express.

«Brunetti lleva camino de engrosar la nómina de los grandes investigadores encabezada por Marlowe y Spade», El Cultural de El Mundo.

«Brunetti es el detective más humano desde el inspector Maigret de Georges Simenon», The Philadelphia Inquirer.

«Una de las mejores y más populares escritoras policíacas de nuestros días», El Mundo.

«Brunetti reclama la herencia más deseada y difícil: el legado literario del comisario Maigret», El País.

«Una de las series de detectives más exquisitas e inteligentes jamás escritas», The Washington Post.

«Nadie escribe mejor sobre las zonas grises de la vida», The Guardian.

«Donna Leon es probablemente la mejor escritora de novela negra», The Chicago Tribune.

«Donna Leon tiene una capacidad maravillosa para captar los males que se esconden detrás de la fachada de la ciudad mágica», The Times.

«Hace tiempo que Brunetti ha alcanzado el rango de los detectives de ficción clásicos», Evening Standard.

«Un poderoso sentido de la ambientación y una trama soberbia… novela policíaca apasionante con auténtica profundidad psicológica», The Guardian.

«Siempre dignificada por una prosa de invisible elegancia... como en la mejor ficción de detectives, Donna Leon no sólo resuelve un caso, sino que disecciona el escenario del crimen», Daily Mail.

«Novela negra de primer orden: intensa, relevante y llena de humanidad», The Guardian.

«Donna Leon es una diestra conspiradora… Brunetti es una acertada creación», The Observer.

«Novela negra de primer orden: poderosa, importante y repleta de debilidades humanas», The Guardian.

«Un thriller sensacional.» Times Literary Supplement.

Datos obtenidos en el enlace: http://www.donnaleon.es/autora.php

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Frases de la obra que me han gustado:

“Sin hombre no hay problema”, Stalin.
 
“Los problemas de este siglo ya no me causan tanto dolor porque te están obligando a regresar a la música. Lánzate de cabeza, te lo imploro, la música es una amiga que no te abandonará ni te traicionará, y tampoco será cruel contigo. De ella has conseguido el deleite y la belleza de los cielos, mientras que las amistades son astutas e indiferentes, y las queridas son ingratas”. Palabras de la reina Sofía Carlota de Prusia al músico Agostino Steffani.
“[…] “la venganza es un plato que se sirve frío” […] A Caterina le sorprendió que su madre no se riera y aún más que dijese: “Cariño, no importa si está fría o caliente: la venganza te destruye el alma de todos modos”. Respuesta de la madre de la protagonista de la obra, Caterina Pellegrini, a la primera frase sobre la venganza.

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Comentario personal.- Se trata de una novela escrita en tercera persona a la que he catalogado como "novela de intriga" porque, aunque no se trate en sí de una obra de misterio, sí conserva una buena dosis de él. 
La protagonista, Caterina Pellegrini, musicóloga, recibe un encargo que le hace moverse entre dos mundos: el actual y el del siglo XVIII, enmarcado sobre todo en el de la corte de Prusia y la Italia de esa época,  con sus traiciones, asesinatos, envidias... Es la encargada de resolver la historia sobre la vida y el legado del músico casi desconocido Agostino Steffani.
En la obra pululan una importante cantidad de personajes, prácticamente todos ellos, son extras dentro de la narración, salvo la protagonista, Caterina Pellegrini y Agostino Steffani, músico barroco italiano tras el que encamina sus pasos como un sabueso. Los demás: el abogado, los primos del músico que aguardan recibir una gran herencia, los padres de la protagonista, incluso sus hermanas –salvo Cristina- a quien describe tal y como eran conocidas de niñas en su casa: Claudia, “la guapa”; Clara, “la feliz”; Cristina, “la religiosa”; Cinzia, “la atleta” y Caterina –la pequeña de todas-, “la lista” están en la obra, pero sin “estar”.

La única con un papel relevante es Cristina, “la religiosa” quien ayuda a la protagonista a encontrar datos de su “esquivo músico” desde el punto de vista de la iglesia algo que le lleva a replantearse su vida monacal y sus creencias al ver la corupción y las corruptelas de la época.
Es una novela entretenida con la que, además de pasear por Venecia, puedes hacerlo en la grata compañía de los músicos italianos más notables (de los que añado enlaces a algunas  de sus obras que, como fondo musical, no tienen desperdicio). 
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Música de Agostino Steffani en You Tube:
Níobe, reina de Tebas:


 A facile vittoria (from Tassilone)

Cecilia Bartoli - Schiere invitte, non tardate (Agostino Steffani)
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Otros músicos barrocos italianos a los que la autora alude en la obra:
- Giovanni Paisiello (Autor de “El barbero de Sevilla”, 1782) - Tarento, 9 de mayo de 1740 - Nápoles, 5 de junio de 1816, fue un compositor clásico italiano. http://es.wikipedia.org/wiki/Giovanni_Paisiello

- Duni (Egidio Romualdo Duni) - Matera, 11 de febrero de 1709 - París, 11 de junio de 1775, fue un compositor italiano, que trabajó en Italia, Francia y Londres, escribiendo tanto óperas italianas como francesas. http://es.wikipedia.org/wiki/Egidio_Romualdo_Duni

- Francesco Maria Veracini - Florencia, 1 de febrero de [1690] - Florencia, 31 de octubre de 1768, fue un compositor y violinista italiano del Barroco, famoso por sus sonatas para violín. http://es.wikipedia.org/wiki/Francesco_Maria_Veracini
- Nicola Antonio Giacinto Porpora - Nápoles, 17 de agosto de 1686 - Nápoles, 3 de marzo de 1768, fue un compositor y maestro de canto italiano. Un año menor que Händel y Bach, fue profesor del Conservatorio de Sant'Onofrio (1715-1721) y maestro de capilla del príncipe de Hesse-Darmstadt (1711-1725). Compuso cincuenta óperas y doce cantatas.
- Antonio Lotti - (Venecia, 1667 – 5 de enero de 1740) fue un compositor italiano del Barroco tardío.

- Metastasio - Pietro Antonio Domenico Bonaventura Trapassi, más conocido como Metastasio (Roma, 3 de enero de 1698 -Viena, 12 de abril de 1782), fue un escritor y poeta italiano, uno de los más importantes libretistas de ópera del siglo XVIII.
- Apostolo Zeno – Venecia, 11 de diciembre de 1668- íd., 11 de noviembre de 1750. Crítico literario, periodista, dramaturgo, libretista de ópera y poeta. http://es.wikipedia.org/wiki/Apostolo_Zeno
Otros músicos citados en la obra, siglos XIX y XX:

- Rossini - Gioachino Rossini o Gioacchino (nacido como Giovacchino Antonio Rossini1 en Pésaro, Italia, el 29 de febrero de 1792 y fallecido en París, Francia, el 13 de noviembre de 1868) fue un compositor italiano, conocido especialmente por sus óperas particularmente por las cómicas. Su popularidad le hizo asumir el "trono" de la ópera italiana en la estética del bel canto de principios del siglo XIX, género que realza la belleza de la línea melódica vocal sin descuidar los demás aspectos musicales.
http://es.wikipedia.org/wiki/Gioachino_Rossini
- Verdi - Giuseppe Fortunino Francesco Verdi(La Roncole, Busseto, 10 de octubre de 1813 – Milán, 27 de enero de 1901) fue un compositor romántico italiano de ópera del siglo XIX, el más notable e influyente compositor de ópera italiana y puente entre el belcanto de Rossini, Donizetti y Bellini y la corriente del verismo y Puccini. Fue autor de algunos de los títulos más populares del repertorio lírico, como los que componen su trilogía popular o romántica: Rigoletto, La Traviata e Il Trovatore y las obras maestras de la madurez como Aida, Don Carlo, Otello y Falstaff.
- Puccini - Giacomo Antonio Domenico Michele Secondo Maria Puccini, (Lucca, 22 de diciembre de 1858 - Bruselas, 29 de noviembre de 1924) fue un compositor italiano de ópera, considerado entre los más grandes, de fines del siglo XIX y principios del XX. Nació en Lucca, localidad toscana.

Escritores:
- Gabriele D´Annunzio: “La città morta” - Pescara, 12 de marzo de 1863 – Gardone Riviera, 1 de marzo de 1938. Príncipe di Montenevoso, fue un novelista, poeta, dramaturgo, militar y político italiano, símbolo del Decadentismo y héroe de guerra. Apodado «il Vate» (es decir, «el Poeta»), ocupó una posición prominente en la literatura italiana desde 1889 hasta 1910 y, en la vida política, entre 1914 y 1924, aproximadamente.

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