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miércoles, 13 de mayo de 2015

La Perla, Yukio Mishima


Título: La Perla

Autor: Yukio Mishima 

Edita: Alianza Editorial (Biblioteca Mishima) 

Nº de páginas: 240 págs.

Encuadernación: Tapa blanda bolsillo

Resumen del libro (según la editorial): El presente volumen reúne una excelente selección, que es a la vez un muestrario representativo de las principales inquietudes del autor. La radical dificultad de las relaciones humanas, la obsesión por la muerte, la ambigüedad sexual, la espiritualidad y la distorsión general propia de un país sumamente tradicional zarandeado por su adaptación al vertiginoso siglo xx son los principales referentes que podemos hallar en las diez narraciones que integran La perla y otros cuentos.

Mi trabajo sobre este relato.- Se trata de un cuento bastante breve escrito en tercera persona. La protagonista universal de la historia es la perla, en torno a ella gira la vida de cinco mujeres de clase acomodada que se reúnen una tarde para celebrar el cumpleaños de una de ellas, la señora Sasaki.
El punto de conflicto nace cuando a la señora Sasaki, la anfitriona y agasajada, se le desengarza una perla del anillo que, en el momento de arreglarse para dicha reunión considera el más apropiado en lugar de ponerse diamantes. En lugar de guardar esa perla en un joyero, se calla el percance y decide dejar la gema en el borde de la bandeja en la que se encuentra la tarta de cumpleaños, adornada a su vez con perlas de azúcar. La señora Sasaki no es sincera con sus amigas y prefiere no abandonar la sala para guardar la joya que queda expuesta a que se extravíe, algo que sucede más pronto que tarde.
La pérdida de la perla, ese objeto valioso, apreciado por el hombre y tenido por una joya; un objeto nacido de una impureza, es lo que da paso al conflicto que se plantea entre las mujeres divididas en tres grupos:
- La señora Sasaki.- Mujer que cumple los años y dueña de la perla, amiga de las otras cuatro mujeres pero no demasiado, aunque no se especifica en qué grado de amistad se encuentra con respecto a sus invitadas.
- Las señoras Azuma y Kasuga, íntimas amigas y vecinas.
- Las señoras Yamamoto y Matsumara, sus relaciones dejan mucho que desear. Puede decirse que se odian cordialmente.
Todas las miradas y todas las expectativas, tanto las de estas cinco mujeres, como las del lector, convergen en el ansiado objeto, la perla, que, al igual que La perla protagonista de la novela homónima de John Steinbeck, lo único que consigue es alterar la paz, en el primer caso de las cinco supuestas amigas; en el segundo, de una familia y, por ende, de todo un pueblo. En el fondo ambas historias ponen de relieve lo peor del ser humano.
De este relato en particular yo saco como enseñanza:
1º) Que los problemas deben de hablarse para que no se enconen, se sea o no amigo del contrario.
2º) Que se debe de ser sincero en todo momento. La señora Sasaki, por ejemplo, al perder la perla se calla, ¿por qué? ¿Por qué su joya se devaluará? ¿Por no quedar en ridículo frente a sus invitadas? Creo que la sinceridad es mejor que aparecer como una “oportunista” que, perla que le regalan para congraciarse con ella, aún a sabiendas de que no es la suya, la admite como tal. A la vista de todos se percibe su degradación moral, su hipocresía, casi su ambición.
3º) Que en algunas ocasiones, al tratar de hacer el bien, se consigue todo lo contrario precisamente por no comunicarse con el otro (caso de la señora Azuma con respecto a la señora Kasuga, grandes amigas pero que esto hace que su amistad se tambalee).
4º) En el caso de la señora Matsumara, que encuentra la perla en su bolso, aún a sabiendas de que ella no lo puso allí, es incapaz de decir la verdad a la dueña, ni de enfrentarse a la persona que la guardó allí. Prefiere comprar una joya nueva. Después se enfrentará con su rival, la señora Yamamoto pues colige que sólo ella ha podido ser quien le haya gastado broma de tan mal gusto, algo que su rival no niega. De nuevo esta forma de actuar da paso a un nuevo enfrentamiento.

Para terminar añadiré que Mishima describe una sociedad, en este caso, la de la alta burguesía japonesa femenina en la que las relaciones son totalmente superficiales. Frías. Nadie es lo que aparenta. Se mueven en un coto cerrado, pues la presencia masculina está prácticamente ausente (sólo aparece un taxista y el joyero, pero sólo citados). Es una sociedad de costumbres ancestrales, muy feudal y encorsetada.
Al igual que la perla protagonista hay un gran boato exterior, mucha riqueza, pero en el fondo un corazón impuro revestido con los más caros y finos oropeles que, en realidad, son incapaces de esconderlo por completo.

Miércoles, 1-IV-09 – 15,45 p.m.



Yukio_Mishima-1956
Biografía.- Yukio Mishima 1931.Hijo de Azusa Hiraoka, secretario de Pesca del Ministerio de Agricultura. Pasó los primeros años de su infancia bajo la sombra de su abuela, Natsu, que se lo llevó y lo separó de su familia inmediata durante varios años. Natsu provenía de una familia vinculada a los samurai de la era Tokugawa, ella mantuvo aspiraciones aristocráticas -el nombre de juventud de Mishima, "kimitake", significa "príncipe guerrero"- aún después de casarse con el abuelo de Mishima, un burócrata que había hecho su fortuna en las fronteras coloniales. Tenía mal carácter y se exacerbó por su ciática. El joven Mishima acudía a masajearla para aliviar su dolor. Ella tenía tendencia a la violencia, incluso con salidas mórbidas cercanas a la locura que serán posteriormente retratadas en algunos escritos de Mishima. Algunos biógrafos opinan que Natsu favoreció la fascinación de Mishima por la muerte. Ella leía francés y alemán, y tenía un exquisito gusto por el Kabuki. Natsu no permitía que Mishima jugase a la luz del sol, practicase algún deporte o que tuviera juegos rudos con otros chicos de su edad. Prefería que pasase su tiempo solo o jugando a las muñecas con sus primas, incluso se habla de unos escritos de primera juventud que su padre rompió ante la mirada del joven Mishima.
Exento del servicio militar por sufrir tuberculosis, no participó en la guerra, suceso que él mismo entendió como una humillación.
Generacionalmente es considerado parte de la “segunda generación” de escritores de posguerra, junto con Kobo Abe.
Yukio Mishima y Shintaro Ishihara. Su ensayo más importante, Bunka boueiron (En defensa de la cultura), defendía la figura del Emperador, como la mayor señal de identidad de su pueblo. Más tarde formaría la Sociedad del Escudo (Tatenokai), con un fastuoso uniforme que él mismo diseñó y en el que pretendía reencarnar los valores nacionales de "su" Japón tradicional.
Durante los años 60 escribió sus más importantes novelas.
Dentro de estas obras, destaca su tetralogía El mar de la fertilidad, compuesta de las novelas Nieve de primavera, Caballos desbocados, El templo del alba y La corrupción de un ángel (esta última editada póstumamente), que, en su conjunto, constituyen una especie de testamento ideológico del autor, que se rebelaba contra una sociedad para él sumida en la decadencia moral y espiritual.
La mañana del "incidente" del 25 de noviembre de 1970, Mishima llevaba la última parte de esta tetralogía a su editor. Después se dirigió junto con los miembros de su grupo a un cuartel del ejército que ocuparon, y tras un discurso a la tropa, él y su compañero Masakatsu Morita se suicidaron mediante seppuku. Mishima realizó su seppuku en el despacho del General Kanetoshi Mashita. Su kaishaku (asistente) trató 3 veces de decapitarlo sin éxito. Finalmente, fue Hiroyasu Koga quien realizó la decapitación. Posteriormente, Masakatsu Morita intentó realizar su propio seppuku. Aunque sus cortes fueron poco profundos para ser fatales, hizo una señal a Koga para que también le decapitase.
Con su muerte desapareció uno de los críticos más lúcidos de la sociedad japonesa de posguerra, un artista superdotado y que marcó señaladamente un rumbo en la historia de la literatura japonesa contemporánea.


Estudios y primeros trabajos.- A la edad de 12, Mishima comenzó a escribir sus primeras historias. Leyó vorazmente las obras de Wilde, Rilke, y numerosos clásicos japoneses. Aunque su familia no era tan rica como las de los otros estudiantes de su colegio, Natsu insistió en que asistiera a la elitista Escuela Peers (donde acudía la aristocracia japonesa, y de forma eventual, plebeyos extremadamente ricos).
Después de seis años de colegio desdichados, continuaba siendo un adolescente frágil y pálido, aunque empezó a prosperar y se convirtió en el miembro más joven de la junta editorial en la sociedad literaria de la escuela. Fue invitado a escribir un relato para la prestigiosa revista literaria, Bungei-Bunka (Cultura literaria) y presentó Hanazakari no Mori (El bosque en todo su esplendor). La historia fue publicada en forma de libro en el año 1944, aunque en una pequeña tirada debido a la escasez de papel en tiempo de guerra.
Mishima fue llamado a filas de la Armada japonesa durante la Segunda Guerra Mundial. Cuando pasó la revisión médica coincidió con que estaba resfriado, y de forma espontánea le mintió al doctor de la armada sobre que tenía síntomas de tuberculosis y debido a ello fue declarado incapacitado. Aunque a Mishima le alivió mucho el no tener que ir a la guerra, continuó sintiéndose culpable por haber sobrevivido y haber perdido la oportunidad de una muerte heroica.
Aunque su padre le había prohibido escribir ninguna historia más, Mishima continuó escribiendo en secreto cada noche, apoyado y protegido por su madre Shizue, quien era siempre la primera en leer cada nueva historia. Después de la escuela, su padre, que simpatizaba con los nazis, no le permitiría ejercer una carrera de escritor, y en lugar de ello le obligó a estudiar Ley alemana. Asistiendo a lecturas durante el día y escribiendo durante la noche, Mishima se graduó en la elitista Universidad de Tokio en el año 1947 en Derecho. Obtuvo un trabajo como oficial en el Ministerio de Finanzas del Gobierno y se estableció para una prometedora carrera.
Sin embargo, acabó tan agotado que su padre estuvo de acuerdo con la dimisión de Mishima de su cargo durante su primer año, para dedicar su tiempo a la escritura.


Literatura de posguerra.- Mishima comenzó su primera novela, Tōzoku (Ladrones), en 1946 y la publicó en 1948, colocándose en la segunda generación de escritores de posguerra (una clasificación en la literatura japonesa moderna que agrupa a los escritores que aparecieron en la escena literaria de posguerra, entre 1948 y 1949). Le siguió Kamen no Kokuhaku (Confesiones de una máscara), una obra autobiográfica sobre un joven de homosexualidad latente que debe esconderse tras una máscara para encajar en la sociedad. La novela tuvo un enorme éxito y convirtió a Mishima en una celebridad a la edad de 24 años.
Mishima fue un escritor disciplinado y versátil. No solo escribió novelas, novelas de series populares, relatos y ensayos literarios, también obras muy aclamadas para el teatro Kabuki y versiones modernas de dramas Nō tradicionales.
Su escritura le hizo adquirir fama internacional y un considerable seguimiento en Europa y América, y muchas de sus obras más famosas fueron traducidas al inglés.
Viajó ampliamente, siendo propuesto para el Premio Nobel de Literatura en tres ocasiones, y fue pretendido por muchas publicaciones extranjeras. Sin embargo, en 1968 su primer mentor Yasunari Kawabata ganó el premio y Mishima se dio cuenta de que las posibilidades de que fuera concedido a otro autor japonés en un futuro próximo eran escasas. Se cree también que Mishima quiso dejar el premio a Kawabata, de más edad, como muestra de respeto para el hombre que lo había presentado a los círculos literarios de Tokio en la década de los 40.


Vida privada.- Tras Confesiones de una máscara, Mishima trató de dejar atrás al joven hombre que había vivido solo dentro de su cabeza, continuamente coqueteando con la muerte. Intentó vincularse al mundo real y físico, realizando una estricta actividad física. En 1955, Mishima practicó entrenamiento con pesas, y no interrumpió su régimen de entrenamiento de tres sesiones por semana durante los últimos 15 años de su vida. Del material menos prometedor forjó un impresionante físico, como muestran las fotografías que se hizo. También llegó a ser muy hábil en Kendo (el arte marcial japonés de la esgrima).
Aunque visitó bares gay en Japón, Mishima permaneció como observador, y solo tuvo encuentros con hombres cuando viajó al extranjero. Después de considerar brevemente el enlace con Michiko Shoda —ella se convertiría después en esposa del Akihito— se casó con Yoko Sugiyama en 1958. En los tres años siguientes la pareja tuvo una hija y un hijo.
En el año 1967, Mishima se alistó en las Fuerzas de Autodefensa de Japón y tuvo un entrenamiento básico. Un año más tarde formó la Tatenokai (Sociedad Escudo), milicia privada compuesta sobre todo por jóvenes estudiantes patrióticos que estudiaban principios de artes marciales y disciplinas físicas y que fueron entrenados a través de las Fuerzas de Autodefensa de Japón bajo la supervisión de Mishima.
En los últimos diez años de su vida, Mishima actuó en varias películas y codirigió la adaptación de una de sus historias, Yûkoku.


Suicidio ritual.- El 25 de noviembre de 1970, Mishima y cuatro miembros de la Tatenokai visitaron con un pretexto al comandante del Campamento Ichigaya, el cuartel general de Tokio del Comando Oriental de las Fuerzas de Autodefensa de Japón. Una vez dentro, procedieron a cercar con barricadas el despacho y ataron al comandante a su silla. Con un manifiesto preparado y pancartas que enumeraban sus peticiones, Mishima salió al balcón para dirigirse a los soldados reunidos abajo. Su discurso pretendía inspirarlos para que se alzaran, dieran un golpe de estado y devolvieran al Emperador a su legítimo lugar. Solo consiguió molestarlos y que le abuchearan y se mofaran de él. Como no fue capaz de hacerse oír, acabó con el discurso tras solo unos pocos minutos. Regresó a la oficina del comandante y cometió seppuku. La costumbre de la decapitación al final de este ritual le fue asignada a Masakatsu Morita, miembro de la Tatenokai. Pero Morita, del cual se rumoreaba que había sido amante de Mishima, no fue capaz de realizar su tarea de forma adecuada: después de varios intentos fallidos, le permitió a otro miembro de la Tatenokai, Hiroyasu Koga, acabar el trabajo. Morita entonces intentó el seppuku y fue también decapitado por Koga.
Otros elementos tradicionales del suicidio ritual fueron la composición de jisei, (un poema compuesto por uno mismo cuando se acerca la hora de su propia muerte), antes de su entrada en el cuartel general.[1]
Mishima preparó su suicidio meticulosamente durante al menos un año y nadie ajeno al cuidadosamente seleccionado grupo de miembros de la Tatenokai sospechaba lo que estaba planeando. Mishima debía haber sabido que su intento de golpe jamás podría haber tenido éxito y su biógrafo, traductor, y antiguo amigo John Nathan sugiere que fue solo un pretexto para el suicidio ritual con el cual Mishima tanto había soñado. Mishima se aseguró de que sus asuntos estuvieran en orden e incluso tuvo la previsión de dejar dinero para la defensa en el juicio de los otros 3 miembros de la Tatenokai que no murieron.


Repercusión.- El suicidio de Mishima ha estado rodeado de mucha especulación. En el momento de su muerte acababa de terminar el libro final de su tetralogía El mar de la fertilidad, compuesta por las novelas Nieve de primavera, Caballos desbocados, El templo del alba y La corrupción de un ángel (esta última editada póstumamente), que, en su conjunto, constituyen una especie de testamento ideológico del autor, que se rebelaba contra una sociedad para él sumida en la decadencia moral y espiritual. Fue reconocido como uno de los más importantes estilistas del lenguaje japonés de posguerra.
Mishima escribió 40 novelas, 18 obras de teatro, 20 libros de relatos, y al menos 20 libros de ensayos así como un libreto. Una gran porción de su obra se compone de libros escritos rápidamente solo por los beneficios monetarios, pero incluso no teniendo en cuenta estos, seguimos teniendo una parte sustancial de su obra.
Aunque su fin puede haber pretendido ser algún tipo de testamento espiritual, la naturaleza teatral de su suicidio, las poses cursis en las fotografías para las que posó y la ocasional naturaleza patética de su prosa seguramente han perjudicado a su legado. En las academias, tanto japonesa como anglo-americana, hoy, Mishima no tiene virtualmente voz, sobre todo porque sus opiniones de derechas no son políticamente correctas. Sin embargo, fuera de la academia las obras de Mishima siguen siendo populares tanto en Japón como en el resto del mundo.



Obras principales.-
Confesiones de una máscara (仮面の告白; Kamen no kokohaku), 1948.
Sed de amor (愛の渇き; Ai no Kawaki), 1950.
Colores prohibidos (禁色; Kinjiki), 1954.
El rumor del oleaje (潮騒 Shiosai), 1956.
El pabellón de oro (金閣寺; Kinkakuji), 1956.
Después del banquete (宴のあと; Utage no ato) ,1960.
El marino que perdió la gracia del mar, (午後の曳航; Gogo no eiko), 1963.
El mar de la fertilidad (tetralogía) (豊饒の海; Hojo no umi, 1964-1970
Nieve de primavera, (春の雪; Haru no yuki).
Caballos desbocados (奔馬; Honba).
El templo del alba (暁の寺; Akatsuki no tera), .
La corrupción de un ángel (天人五衰; Tennin gosui), .
Música (音楽; Ongaku), 1972
Lecciones espirituales para los jóvenes samurais, (葉隠入門; Hagakure Nyūmon)
Su carácter narcisista le llevó a participar en representaciones teatrales, espectáculos públicos y películas como Yokoku (llamada en occidente "Patriotismo", o, en Japón, "El rito de amor y de muerte"), corto que él mismo escribió, dirigió, protagonizó y produjo. En él, representó su propio seppuku.


Obras sobre Mishima.-
Mishima, película de Paul Schrader, 1985.
Vida y muerte de Yukio Mishima, por Henry Scott Stokes en 1974.
Mishima o la visión del vacío, ensayo de Marguerite Yourcenar.
Mishima, biografía escrita por John Nathan, su traductor
Mishima, o el placer de morir, análisis psicológico de Mishima por Juan Antonio Vallejo-Nágera en 1978.
Un parque, ópera de Luis de Pablo (2006) sobre un relato de Mishima.

jueves, 16 de abril de 2015

En la oscuridad - Anton Chejov




Título: Cuentos completos

Autor: Anton Chéjov

Editorial: Páginas de Espuma

Título del relato: "En la oscuridad"

Género: Relato realista

(Ver más detalles sobre la vida del autor y su obra en este mismo blog, en la entrada corespondiente a "La gaviota").


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En la oscuridad

Se trata de un relato escrito en tercera persona por un narrador omnisciente (el que todo lo ve, todo lo sabe: pasado, presente y futuro, y el que juega con los personajes teniéndolos a su entera disposición).
Existen bastantes repeticiones -o rimas entre los finales de las palabras-, es decir, al tratarse de un texto traducido, con seguridad, todos esos fallos no los cometió el autor, Chejov, sino la persona que le tradujo o quien, a la hora de publicar los relatos, no hizo que un corrector técnico puliera el estilo.
No obstante, y ya puestos a hablar de estilo, parece que el autor es, de por sí, alguien sencillo. Sus historias son fáciles de leer y de entender pues son capaces de llegar a un sinnúmero de personas debido a esa sencillez del lenguaje empleado. Al menos, después de leerle, diría que, hasta la saciedad, todas sus obras me han parecido igual de amenas y fáciles dentro de su dificultad, porque a veces lo fácil es muy difícil de conseguir.
Chejov es irónico, mordaz, se nota su pequeño grado de misoginia que siempre sale a relucir en boca de sus personajes masculinos.
El título, pieza muy importante a la hora de escribir. Los títulos, por sí solos, ya nos cuentan una historia o nos dan pistas sobre lo que vamos a leer (aunque también hay otros que, por más que le busquemos un significado, algo que lo una al texto, es imposible hallarlo). En este relato, “la oscuridad”, es la base de todo él y el autor nos lo repite para que no se nos despiste:
* Habla de oscuridad porque la historia transcurre de noche.
* Es oscuro porque el personaje masculino se mueve entre las sombras.
* Hay oscuridad, sobre todo, y esa es la metáfora, en la vida de Maria Michailovna; una mujer que no ve más allá de sus narices, miedosa de sus bienes terrenales, preocupada más por ellos que por las personas. Un personaje, como todos, apenas esbozado pero que, gracias a los diálogos que son ágiles y familiares, nos dan las pautas de la forma de ser de cada uno de ellos.

Y, al hablar de personajes, los que pululan por la historia, se les vea o no, son bastantes:

- María Michailovna, protagonista. Su nombre, derivado del arameo, significa: Señora.
- Vasili, antagonista. Esposo, es quien le da la réplica. Su nombre, derivado del griego, significa: Rey, realeza, principesco, regio.
- Los niños, a los que ni se ven ni escuchan, sólo se les cita de pasada.
- Vasilia, la niñera, igual que los anteriores.
- El sereno.
- La sombra, que de repente se convierte en una vaca o un caballo, un poco más abajo, en el párrafo siguiente es un ser humano, luego un ladrón y medio párrafo después unos bandidos.
- El sereno.
- El bombero.
- Pelagia, la cocinera. Su nombre, derivado del latín, significa: hombre de mar, el que pertenece al piélago y en uno, más o menos hundida, vive la mujer: bajo una escalera, duerme sobre un arca bajo las cacerolas…
- Los veraneantes.
- Una tal Mavra.

Algunas figuras retóricas:

Una buena metáfora: “Es una costumbre inmemorial […] que el bombero vaya a visitar a las cocineras”. No creo que necesite explicarla.

Otra personificación: “…la cama se estremeció y los resortes, alarmados, gimieron”.

Una frase:

La perla misógina: “…reflexiona en tu cerebro de mujer, tu cerebro microscópico”.

Cosa extraña, la cocinera se revuelve contra su señor cuando éste viene a preguntarle por el “bombero”: “Pero ¿me quiere hacer perder la cabeza, señor? ¡Vamos!... ¿Me cree tonta? Me paso todo el santo día trabajando, corro de un lado para otro, sin parar ni un momento, y ahora me sale con esas historias. Gano cuatro rublos al mes..., tiene una que pagarse su azúcar y su té, y con la única cosa con que se me honra es con palabras como ésas... ¡He trabajado en casa de comerciantes y nunca me trataron de una manera tan baja!”. Pelagia compara a otros señores a los que ha servido, comerciantes como dice, con los actuales. Los primeros, los comerciantes, por lo general personas poco preparadas intelectualmente pero dotadas para las habilidades de la compra-venta, es decir, del comercio, son mejores que los actuales: la burguesía acomodada, más aún, forman parte de la nobleza y a éstos se les presupone un mayor nivel intelectual, por lo tanto unos modales más refinados, pero se puede ver a las claras las diferencias sociales. Después de la riña entre Vasili y la cocinera tampoco él sale muy bien parado, queda frente al lector como un calzonazos, corta la discusión con la excusa de que es su mujer quien le ha enviado.

Pudiera decirse que el final del relato es casi de los llamados en “corte de manga”, la señora tiene un nuevo quebradero de cabeza: “su marido tiene un lío con la cocinera”. No piensa en si lo que elucubra es o no real, pero ella lo cree con la transparencia del vidrio, paradoja que nos habla de la oscuridad con la que ve todo cuanto sucede a su alrededor. Y, no es capaz de pensar que en la casa, además de Pelagia, está Vasilia, la niñera...

Digo que se trata de un final casi en corte de manga (de los que terminan de forma abrupta, te dejan con la boca abierta y sin saber muy bien qué pensar), porque por muy raro que suene se trata de, a mi parecer, un final redondo. Me explico: viendo el comienzo del relato, esa “mosca de mediano tamaño” que recuerda a la figura de Maria, único personaje del que se dice que es “rubia, robusta y regordeta”, casi inmediatamente después de hablar de la mosca, ese bicho molesto que se le mete a Gaguin en la nariz y le hace estornudar… Esa mosca, digo, es la personificación de su mujer. La rubia esposa recuerda, por su persistencia, porque parece, con perdón, una mosca cojonera, el peludo animalito.

Juana Castillo Escobar
Sábado, 12-I-08

martes, 17 de marzo de 2015

Bartleby el escribiente, Herman Melville



Título: Antología del Cuento Norte-Americano

Autor: Varios Autores

Género: Relatos breves (y no tan breves) 

Editorial: Galaxia Gutemberg / Círculo de Lectores

Seleccionada y prologada por Richard Ford.

Presentada por Carlos Fuentes.

Se trata de un volumen que no puede ser resumido de una sola vez, dado el número de autores y de obras -que se reseñan a continuación-, así como de la disparidad de las mismas.

AUTORES QUE COMPONEN ESTE VOLUMEN Y TÍTULOS DE SUS OBRAS:

IRVING, Whasington: "Rip van Winkle".
HAWTHORNE, Nathaniel: "El joven Goodman Browm".
ALLAN POE, Edgar: "La carta robada".
MELVILLE, Herman: "Bartleby el escribiente". Traducción de Jorge-Luis Borges.
TWAIN, Mark: "La famosa rana saltarina de Calaveras County".
HARTE, Bret: "Los proscritos de Poker Flat".
BIERCE, Ambrose: "Un suceso en el puente sobre el río Owl".
JAMES, Henry: "El rincón feliz".
CHANDLER HARRIS, Joel: "Free Joe y el resto del mundo".
ORNE JEWETT, Sarah: "Una garza blanca".
CHOPIN, Kate: "Historia de una hora".
WHARTON, Edith: "Las fiebres romanas".
O. HENRY: "El poli y el himno".
CRANE, Stephen: "El hotel azul".
CATHER, Willa: "El caso de Paul".
ANDERSON, Sherwood: "Quiero saber por qué".
LONDON, Jack: "El fuego de la hoguera".
WILLIAMS, William Carlos: "El uso de la fuerza".
LARDNER, Ring: "Corte de pelo".
CHANDLER, Raymond: "Sangre española".
AIKEN, Conrad: "Nieve silenciosa, nieve secreta".
PORTER, Katherine Anne: "Judas en flor".
PARKER, Dorothy: "Una rubia imponente".
THURBER, James: "El lugar del pájaro maullador".
SCOTT FITZGERALD, Francis: "Regreso a Babilonia".
FAULKNER, William: "El otoño del delta".
HEMINGWAY, Ernest: "Allá en Michigan".
STEINBECK, John: "Los crisantemos".
BOYLE, Kay: "Amigo de la familia".
PERELMAN, S. J.: "Hasta el final y bajando la escalera".
PENN WARREN, Robert: "Invierno de moras".
O´HARA, John: "¿Nos marchamos mañana?".
WELTY, Eudora: "No hay sitio para tí, amor mío".
BOWLES, Paul: "Un episodio distante".
CHEEVER, John: "Oh ciudad de sueños rotos".
SHAW, Irwin: "Las chicas con sus vestidos de verano".
SCHWARZT, Delmore: "En sueños empiezan las responsabilidades×.
ELLISON, Ralph: "El Rey del Bingo".
MALAMUD, Bernard: "El barril mágico".
TAYLOR, Peter: "Venus, Cupido, Locura y Tiempo".
PALEY, Grace: "conversación con mi padre".
VONNEGUT, Kurt: "Bienvenido a la jaula de los monos".
GASS, William H.: "El chico de Pedersen".
BALDWIN, James: "Los blues de Sonny".
O´CONNOR, Flannery: "El negro artificial".
YATES, Richard: "Mentirosos enamorados".
ELKIN, Stanley: "Una poética para bravucones".
BARTHELME, Donald: "El levantamiento indio".
UPDIKE, John: "A & P"
ROTH, Philip: "La conversión de los judíos".
MICHAELS, Leonard: "Chico de ciudad".
CARVER, Raymond: "Tres rosas amarillas".
MUKHERJEE, Bharati: "El manejo del dolor".
WIDEMAN, John Edgar: "Papi basura".
HANNAH, Barry: "Testimonio de un piloto".
DYBEK, Stuart: "Chopin en invierno".
FORD, Richard: "Optimistas".
WILLIAMS, Joy: "Tren".
WOLFF, Tobias: "El otro Miller".
BAUSCH, Richard: "Valentía".
O´BRIEN, Tim: "Las cosas que llevaban".
BEATTIE, Ann: "Hora de Greenwich".
CORAGHESSAN BOYLE, T.: "El Lago Grasiento".
KINCAID, Jamaica: "La mano".
MOORE, Lorrie: "Como la vida".
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La obra a comentar es la titulada: "Bartleby el escribiente"

Autor: Herman Melville  

Traducción de: Jorge-Luis Borges

Género: Relato realista

Páginas: 20



FRASES QUE ME HAN GUSTADO

- “[...] un exceso de avena es perjudicial para los caballos”.

- "Nada exaspera más a una persona seria que una resistencia pasiva. Si el individuo resistido no es inhumano, y el individuo resistente es inofensivo en su pasividad, el primero, en sus mejores momentos, caritativamente procurará que su imaginación interprete lo que su entendimiento no puede resolver”. (Pág. 95)

- “Recordé las sedas brillantes y los rostros dichosos que había visto ese día, bogando como cisnes por el Mississipi de Broadway, y los comparé al pálido copista, reflexionando: Ah, la felicidad busca la luz, por eso juzgamos que el mundo es alegre; pero el dolor se esconde en la soledad, por eso juzgamos que el dolor no existe" (Pág. 100)

- “Una de las horas más lúcidas y serenas en la vida del hombre es la del despertar”. (Pág. 107)

- “[…] pero no hay hombre, que yo sepa, que haya cometido un asesinato por caridad”. (Pág. 109)

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ESPACIO

El espacio, salvo en las dos o tres últimas páginas, está circunscrito a la oficina en la que transcurre gran parte de la acción. Oficina que, el narrador, nos la describe como “un enorme tanque cuadrado”. De vez en cuando se alude a la calle, de pasada y, al final, al césped del patio de la cárcel.

- La oficina: está descrita como un “enorme tanque cuadrado” que, por un lado, “da a la pared blanqueada de un espacioso tubo de aire…” y lo define como un espectáculo “más bien manso”. La vista del otro lado “las ventanas dominaban […] una alta pared de ladrillo, ennegrecida por los años y por la sombra; las ocultas bellezas de esta pared no exigían un telescopio, pues estaba a poco más de tres metros de mis ventanas, para beneficio de espectadores miopes…” (Una clara hipérbole). Indudablemente, el lugar descrito con minuciosidad y, no por ello, bastante sorna, se hace claustrofóbico, oscuro y acorde con el protagonista: Bartebly.
Es un espacio dividido en dos por una puerta vidriera que, según el humor del jefe, permanecía abierta o cerrada. Una parte está ocupado por los amanuenses y, la otra, por el jefe-narrador. Cuando Bartebly se incorpora a la oficina, al tratarse de un espacio tan pequeño, el jefe –del que desconocemos el nombre-, coloca a su nuevo empleado en un rincón, junto a la puerta, de su lado para tener a mano “a ese hombre tranquilo” en caso de una tarea insignificante.

- De pasada se alude a la casa del jefe, pero no hay descripción alguna de ella; solo sabemos que tiene una casa.

- La iglesia de la Trinidad donde el jefe va, de vez en cuando, porque le gusta oír a un determinado predicador.

- Al final hay “una salida” al exterior: el patio de la cárcel, algo que tampoco es demasiado agradable, ni amplio.

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PERSONAJES

En el ámbito del narrador y Bartleby: asalariados del primero y “compañeros” de trabajo del segundo.

- Narrador y co-protagonista – El relato está escrito en primera persona. El narrador nos dice de sí al comienzo de la obra: “Soy un hombre de cierta edad. En los últimos treinta años…”
Se trata de alguien que habla, escribe y conoce bien el “gremio de los amanuenses o copistas judiciales”. Se nos presenta como un abogado sin ambición, pacífico, nombrado para el cargo de Agregado a la Suprema Corte en Nueva York.
No describe prácticamente nada del mundo que le rodea, si no es la oficina –cuya descripción es exhaustiva- y los personajes que están bajo su mando. Alude a su casa, a una iglesia, pero de pasada, como si solo le interesase decirle al lector que tiene otra vida fuera de la oficina, pero que es ajena a ésta.
Lo que más le interesa, lo que le exaspera e intriga, es la vida y forma de ser de sus adjuntos, pero sobre todo, la del recién llegado Bartleby.
Al final del relato el narrador se “gira” hacia el lector y se dirige a él directamente: “Pero antes de despedirme del lector, quiero advertirle que si esta narración ha logrado interesarle lo bastante para despertar su curiosidad sobre quién era Bartleby, y qué vida llevaba antes que el narrador trabase conocimiento con él, sólo puedo decirle que comparto esa curiosidad, pero que no puedo satisfacerla”.

- Bartleby – De este personaje el narrador nos dice que “…a las biografías de todos [los amanuenses], prefiere algunos episodios de la vida de B.”
* Ser del que no se puede indagar nada en su vida.
* El narrador (y los compañeros) solo conocen de él lo “que vieron sus ojos”.
* Aparece en el relato a partir de la cuarta página.
* Lo primero que nos deja “ver” el narrador de él es: “En contestación a mi aviso [cuando demanda un nuevo empleado con motivo de su nombramiento como Agregado a la S.C. de N. Y.], un joven inmóvil apareció una mañana en mi oficina; la puerta estaba abierta, pues era verano. Reveo su figura: ¡pálidamente pulcro, lamentablemente decente,  incurablemente desolada! Era B.” Es una anticipación de lo que nos mostrará después.
Su escritorio está situado junto una ventanita “con alguna luz”, pero sin vista a ninguna parte. Está separado del jefe por un alto biombo verde, aislado de su vista pero al alcance de su voz: caminan juntos sociedad y retiro.
* Es aplicado: trabaja día y noche, escribe “silencioso, pálido, mecánicamente”.
* Voz suave, melodiosa pero muy firme cada vez que habla para decir su muletilla: “Preferiría no hacerlo”.
* Rostro tranquilo, ojos grises, vagamente serenos. El jefe-narrador lo compara con su “pálido busto en yeso de Cicerón”.
* Dócil pero, a la vez, más terco que una mula.
* Jamás se ausenta de la oficina. Ginger Nut era el encargado de llevarle algo de comer: a las 11 de la mañana el chico llega hasta el biombo, luego sale de la oficina y regresaba con un puñado de bizcochos de jengibre (es lo único que come). Bartleby le da un par de ellos, en pago, al muchacho.
* Aplicado, falto de vicios, de laboriosidad incesante, siempre aparenta una gran calma, conducta ecuánime en todo momento.
* Honesto en el trabajo.
* Puntual.
* Guarda sus ahorros en un pañuelo, dentro del cajón del escritorio.
* Vive en la oficina, no lee, mira por la ventana al muro de ladrillo, nunca bebe cerveza, té o, café. Nunca sale a ninguna parte, ni a dar un paseo.
* No se sabe quién es ni de dónde viene, ni si tiene parientes.
* Inofensivo y silencioso como las viejas sillas.

Al narrador le produce sentimientos encontrados. Por un lado le produce una ira incontenible pero Bartleby, al final, la consigue disipar porque le desarma. Le conmueve esa soledad, esa “poca cosa”, le desconcierta.
También dice de él que posee: “una cadavérica indiferencia caballeresca pero muy seguro de sí”. O: “tiene un aire de descolorida altivez o austera reserva”. Las primeras relaciones del jefe-narrador para con Bartleby fueron de melancolía y lástima sincera; luego, según se agranda la desolación del escribiente, la melancolía del jefe se convierte en miedo y la lástima en repulsión.
Según el jefe sus rarezas son involuntarias, pero de vez en cuando “lo aguijonea” para hacerle despertar una chispa de cólera como la que siente él. En un momento determinado hay un diálogo entre ambos y el narrador le llama “mula”, pero el aludido no reacciona.
Para Ginger Nut, Bartleby está un poco chiflado y, Nippers, en su momento de mal humor (durante las horas matutinas), le tilda como el idiota testarudo de detrás del biombo.
Tanto los compañeros como el jefe terminan por adoptar la palabra “preferir”, aunque nunca la hubieran utilizado con anterioridad.
En un momento determinado del relato, cuando el jefe trata de echarlo de la oficina porque tienen que cambiar de edificio, Bartleby se aferra a una frase nueva: “No soy exigente”, porque no desea moverse de aquel lugar.

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Compañeros de Bartleby en la oficina:
Dos escribientes – Turkey y Nippers
Un muchacho “muy vivo” para los mandados: Ginger Nut

- John Jacob Astor – Un “finado” del que declara el narrador que su “primera virtud era la prudencia, la segunda el método”. Y del que le gusta hablar para poder repetir su nombre porque es “orbicular”. Bartleby llega a la oficina para ocupar su puesto.

- Turkey - (Se trata de un apodo cuyo significado es: “pavo”).
De origen inglés.
Bajo. Obeso. Calvo.
Más o menos de la misma edad que la del narrador –unos 60 años o no lejos de ellos-.
Con un rostro que sube del tono rosado al rojo del medio día, luego desciende según pasa la jornada. El momento en el que se pone más rojo es cuando su trabajo se vuelve más febril. Se descuidaba al mojar la pluma en el tintero, por lo que todas las manchas de tinta que figuraban en los documentos fueron ejecutados después de las 12 del medio día -¿acaso describe una personalidad bipolar?
Viste trajes grasientos y con olor a comida durante el invierno; en verano, lleva pantalones grandes y bolsudos junto con chaquetas execrables. No se le puede tocar el sombrero.

- Nippers - (Se trata de un apodo cuyo significado es: “pinzas”).
También de origen inglés.
Cetrino. Melenudo. Algo pirático. Sobrio.
Unos 25 años.
Según el narrador le considera víctima de dos poderes malignos: la ambición y la indigestión.
Ambición: porque, a veces, “usurpa” y se mete en asuntos profesionales de su jefe, como puede ser “la redacción de documentos legales”.
Indigestión: lo llama así el narrador a sus rachas de sarcástico mal humor, durante las cuales le rechinan los dientes cuando comete errores al copiar, lanza maldiciones que silba más que habla, tiene un disgusto continuo a causa del nivel de la mesa –nunca está a su gusto-.
Escribe con rapidez y con una letra clara.
Cuando le apetece tiene incluso modales distinguidos: viste como un caballero, “cosa que le daba tono a la oficina”.
La irritabilidad de este personaje y su nerviosismo son más notables de mañana que de tarde (se compensa con su compañero Turkey).

- Ginger Nut – (Se trata de un apodo cuyo significado es: “bizcocho de jengibre”).
Muchacho de 12 años, hijo de un “carrero” –persona que lleva carros- que quería, antes de morir, ver a su hijo en los tribunales mejor que en el pescante de un coche. Estudia derecho pero, además, es: mandadero, barredor y limpiador en la oficina, todo por 1 dólar semanal. Tiene un escritorio que usa poco (en uno de los cajones guarda cáscaras de nuez de muchas clases).

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Otros personajes - Extras que conforman el entorno de la obra:
- Bullicio en la calle
- Gentes que visitan la oficina
- Algún procurador
- Clientes de Nickers
- Abogados, testigos, algún letrado
- Un señor preocupado –abogado- que desea quitarse “de encima” a Bartleby…
- Varias personas en la puerta del narrador-coprotagonista
- Hombre corpulento, propietario de la antigua oficina de Wall Street
- Un gendarme, espectadores curiosos formando una procesión
- Asesinos y ladrones en la cárcel
- Despensero de la cárcel
- Monroe Edwards –falsificador muerto en Sing Sing según cuenta el despensero-
- Dos guardias de la cárcel

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Algunas figuras retóricas:

* Anticipación: “Reveo su figura: ¡pálidamente pulcro, lamentablemente decente, incurablemente desolada! Era B.”

* Hipérbole: “las ventanas dominaban […] una alta pared de ladrillo, ennegrecida por los años y por la sombra; las ocultas bellezas de esta pared no exigían un telescopio, pues estaba a poco más de tres metros de mis ventanas, para beneficio de espectadores miopes…”.

* Personificación: “Tarde soñadora” – “[…] felicidad de las aturdidas calles”.

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ALUSIÓN A PERSONAJES FAMOSOS

- Byron, al que describe como: “…no me magino al ardoroso Byron, sentado junto a Bartleby, resignado a cotejar un expediente de quinientas páginas, escritas con letra apretada”. (Pág. 91)
- Cicerón
- Mario (…”meditando entre las ruinas de Cartago” = Cayo Mario Cayo Mario (en latín Gaius Marius) (Arpino, ca. 157 a. C. - Roma, 13 de enero de 86 a. C.) fue un político y militar romano, llamado tercer fundador de Roma por sus éxitos militares. Fue elegido cónsul siete veces a lo largo de su vida, algo sin precedentes en la historia de Roma.
- Adam y Colt
- Edwards (Jonathan) – “Sobre la voluntad”
- Priestley (Joseph) – “De la necesidad”

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MI OPINIÓN

Se trata de una historia realista, con una prosa exquisita (si se tiene en cuenta que el traductor fue J. L. Borges), narrada casi toda ella en primera persona, salvo el final de la misma en la que el narrador se dirige al lector de un modo directo.
A mi modo de ver es un cuento asfixiante por ese espacio cargado, en el que conviven unos individuos, todos ellos varones, a cual más extraño. De hecho, la figura femenina está totalmente desterrada de la historia.
El personaje que nos describe lo que sucede en aquella oficina, es decir, el jefe, se esmera en aclararnos con todo detalle cómo es el entorno en el que transcurre la acción; una acción casi inamovible, quieta.
Describe a sus subordinados, sobre todo a Bartleby, pero solo nos puede contar lo que ve, su aspecto físico, su manera de ser a través de las respuestas que le da cada vez que requiere sus servicios… Pero muy poca cosa más.
Da la impresión de que, fuera de la oficina, los personajes no tienen vida propia.
El mismo narrador es un desconocido, sólo sabemos de él lo que nos dice al principio: que ronda los sesenta años y que tiene una oficina. Algo más adelante apunta que tiene una casa pero no nos dice si vive solo en ella, si está casado, viudo, divorciado, si tiene hijos o no; al igual que Bartleby es un perfecto desconocido. Puede sacarse en conclusión que es como un padre para sus subordinados.
Sabemos, por los sentimientos que le inspira el escribiente, que es una buena persona –aunque también es capaz de enfadarse, pero poco-. Entre sus gustos, el único que nos deja conocer, es que le agrada ir a la iglesia, de vez en cuando, a escuchar el sermón de un predicador determinado y muy poco más.
Es un relato que se podría decir “de las incógnitas”. El lector ha de imaginarse la vida que podría corresponderle a cada uno de los personajes.
Sería un bonito ejercicio de intertextualidad.


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BIOGRAFÍA Y OTRAS OBRAS DEL AUTOR.- Herman Melville (1819-1891), novelista estadounidense y una de las principales figuras de la historia de la literatura. Su exploración de los temas psicológicos y metafísicos influyó en las preocupaciones literarias del siglo XX, a pesar de que sus obras permanecieron en el olvido hasta la década de 1920, cuando su genio recibió finalmente el reconocimiento que merecía.
Melville nació en Nueva York el 1 de agosto de 1819, en el seno de una familia en decadencia. En 1837 se embarcó rumbo a Liverpool como mozo de cabina. De regreso a Estados Unidos trabajó como profesor y en 1841 viajó a los Mares del Sur a bordo del ballenero Acushnet. Tras 18 meses de travesía abandonó el barco en las islas Marquesas y vivió un mes entre los caníbales. Escapó en un mercante australiano y desembarcó en Papeete (Tahití), donde pasó algún tiempo en prisión. Trabajó como agricultor y viajó a Honolulu (Hawai), y desde allí, en 1843, se enroló en una fragata de la marina estadounidense. A partir de 1844 dejó de navegar y comenzó a escribir novelas basadas en sus experiencias como marino; participó en la vida literaria de Boston y Nueva York.
Sus cinco primeras novelas alcanzaron rápidamente una gran popularidad. TYPEE (1846), OMOO (1847) y MARDI (1849) están ambientadas en las islas de los Mares del Sur. REDBURN (1849), está basada en su primer viaje por mar, mientras que LA GUERRA BLANCA (1850) relata sus experiencias en el ejército. En 1850 se estableció en una granja cerca de Pittsfield (Massachusetts), donde entabló una estrecha amistad con Nathaniel Hawthorne, autor que ejercería una gran influencia en Melville y a quien éste dedicó su obra maestra, MOBY DICK O LA BALLENA BLANCA (1851).
El tema central de esta novela es el conflicto entre el capitán Ahab, patrón del ballenero Pequod, y la gran ballena blanca que le arrancó las piernas al capitán a la altura de la rodilla. Ahab, ávido de venganza, se lanza con toda su tripulación a una desesperada búsqueda de su enemigo. La obra sobrepasa en mucho la aventura y se convierte en una alegoría sobre el mal incomprensible representado por la ballena, un monstruo de las profundidades, que ataca y destruye lo que se pone en su camino, y también por el capitán Ahab, que representa la maldad absurda y obstinada, que sostiene una venganza personal y arrastra a la muerte inútil a muchos inocentes. La ambigüedad con la que se juzgan el bien y el mal hace de esta novela una heredera de la Odisea de Homero e incluso de la Divina Comedia de Dante.
Moby Dick no resultó un éxito comercial y la siguiente novela de Melville PIERRE O LAS AMBIGÜEDADES (1852), una oscura exploración alegórica sobre la naturaleza del mal, fue un estrepitoso fracaso. Hoy, sin embargo, esta obra goza de cierta aceptación entre la crítica y el público. ISRAEL POTTER (1855), una historia romántica, corrió la misma suerte que las dos primeras.
En el libro de relatos CUENTOS DE PIAZZA (1856) se incluyen algunos de los mejores cuentos de Melville. Destacan especialmente "BENITO CERENO" y "BARTLEBY EL ESCRIBIENTE", así como los diez fragmentos descriptivos de las islas Galápagos, en Ecuador, que llevan por título "LAS ENCANTADAS". La novela inacabada EL TIMADOR (1857), ambientada en un vapor del Mississippi, es una sátira del egoísmo y el materialismo de la época. Entre 1865 y 1866 Melville se ganó la vida como inspector de aduanas en Nueva York. Durante este periodo publicó varios volúmenes de poesía que han sido justamente valorados con el paso del tiempo. Entre estos figuran ASPECTOS DE LA GUERRA (1866) y CLAREL (1876), la historia de una peregrinación a Tierra Santa salpicada de aventuras. En 1891 completó la novela BILLY BUDD, MARINERO, la historia de un joven grumete que representa la inocencia, dominado por un malvado y endurecido oficial que es la personificación del mal. Melville murió en Nueva York el 28 de septiembre de 1891, poco después de completar Billy Budd. Esta obra ha sido llevada al teatro, al cine y a la ópera (1951) por el compositor inglés Benjamin Britten, en colaboración con el novelista E. M. Forster.


jueves, 29 de mayo de 2014

Accidente, Naguib Mahfuz

Título: Accidente
Autor: Naguib Mahfuz 
Género: Relato

Se trata de un relato corto, narrado con un lenguaje actual y claro, de apenas seis páginas en las que se condensan todo el dramatismo de un suceso que a nadie deja impasible.
El autor elige para contarnos la historia a un narrador en tercera persona, en este caso, un narrador deficiente. No cuenta todo lo que sabe, o todo lo que ve. Es como una cámara de cine que filma los sucesos externos pero sin profundizar en más. Con ello, lo que consigue Mahfuz al elegir un narrador-cámara, es que ese accidente produzca desasosiego, abra una gran serie de interrogantes cuando se llega al final de la lectura, logra que el lector se implique y se convierta, casi sin darse cuenta, en una especie de investigador privado porque el relato es, por desgracia, un tema de rabiosa actualidad, además de tremendamente realista, incluso puede decirse que cabe enmarcarlo dentro del género de intriga.
No obstante, tal vez por el hecho de ser un narrador-cámara, en la página dos se da paso a la voz del autor que nos deja su opinión sobre los accidentes: “Desde luego hay accidentes a cada momento”.

En cuanto al protagonista sabemos que se trata de un hombre de unos sesenta años, bien descrito al principio de la historia (con los datos imprescindibles para hacerle un retrato robot), pero al que, según se desarrolla el texto, perdemos “la pista” y, a medida que sabemos más cosas de él, paradójicamente, es cuando más lo desconocemos. Mahfuz alude a él como:
1º - Alguien indeterminado que habla por teléfono.
2º - Luego nos dice que tendrá unos 60 años.
3º - Más tarde añade que el hombre es: alto, enjuto, frente y ojos abombados, barbilla roma, calva pulimentada con algunos hilos blancos como los de la barba.
4º - Después de esta enumeración pasa a ser: “La víctima”, El hombre”, “El cuerpo”, “El caído”, “El desconocido”, “El accidentado”, “El muerto”, “El individuo”, “El hermano de alguien”, momento en el que se conoce su nombre gracias a una carta dirigida a no se sabe quién: “Tu hermano Abdallah”, “El pálido rostro”, “El cadáver”.
5º - De manera indirecta, Abdallah, el muerto-accidentado, en su carta aporta datos referidos a él: era un funcionario del gobierno y estaba enfermo.

El narrador hace primero un retrato robot de la víctima, como si el lector fuera un detective privado y pudiese aportar o buscar más datos sobre él. Poco a poco añade algún detalle nuevo: cómo es la pierna del muerto, la importancia del zapato perdido en la embestida…
Por último, gracias al examen del inspector de policía conocemos otros detalles “más íntimos” del fallecido, sobre todo, a través de la carta por la que se puede imaginar toda una historia y de lo que el hombre guardaba en sus bolsillos.

Gracias a la carta se puede pensar:
- que quizá era viudo,
- tenía tres hijas casadas,
- un hijo ya colocado,
- él estaba enfermo y con pocos deseos de continuar en la capital,
- ansiaba regresar a la vida apacible del pueblo…

Por otro lado, lo que nos revela el contenido de sus bolsillos, dice que se trataba de un hombre:
- a quien le gustaba fumar,
- tomar rape por la nariz,
- muy religioso,
- con una economía nada boyante…

A parte del protagonista hay gran cantidad de personajes. Da la sensación de que el atropello ocurre en una calle populosa, quizá de El Cairo. La mayor parte de ellos son simplemente “extras”, como los que “rellenan” el fondo de las pantallas de cine mientras que lo trascendental ocurre en primer plano. Nos encontramos con:
- El interlocutor invisible, ¿con quién hablaba la víctima?
- El dependiente.
- Uno de los testigos.
- La gente (sensación de masa).
- El conductor del Ford (el causante del atropello).
- Un policía.
- Un hombre.
- Los viajeros del tranvía.
- La Brigada de Tráfico.
- El Inspector de la Brigada de Tráfico.
- Un limpiabotas.
- El conductor del camión.
- Un niño.
- Los ocupantes de la ambulancia.
- El enfermero jefe.
- El médico jefe (del hospital).
- Ayudante del médico.
- Los testigos.
- Ayudante del inspector.
- El doctor Fauzi (del muerto, se le nombra gracias a una receta).
- El médico del inspector (al que alude éste).
- El hermano del muerto al que se cita en la carta.
- Amina, Bahiya, Zaynab y Alí, los hijos del accidentado.
- Abd al-Twwád, jefe de policía del pueblo del muerto.

El texto en sí: la traducción debe de ajustarse mucho al original, ya que se han respetado bastantes figuras retóricas tales como:
Enumeraciones: “Alto, enjuto. Frente y ojos abombados. Barbilla roma”. “…-quizá el susto o un error de cálculo o el Destino- saltó hacia delante…”.
Metáforas: “Exhalaba un silencio que contrastaba con la marea de alrededor; parecía ajeno a todo el asunto”. “El suceso afectó a aquella banda de la calzada y los coches se veían obligados a rodear la muralla humana…”
Oxímoron: “Ni un solo movimiento agitaba el cuerpo […] Exhalaba un silencio que contrastaba…”.
Comparaciones: “En la pulimentada superficie de su calva no quedaba más que algunos hilos blancos, iguales a los que le nacían en la barba.” “La víctima dio un grito parecido a un aullido.”
Etopeya: “Su aspecto evidenciaba despiste, producto quizá de la edad, o de la manera de ser, o ensimismamiento. Aparte de esto gozaba de una vitalidad exuberante: sus ojos brillaban con vivacidad y alegría; encendió un cigarrillo y le dio una profunda chupada, parecía estar más pendiente de lo que iba pensando que de lo que sucedía en la calle.”
Personificaciones: “…, mientras que el tranvía, preso en sus raíles, iba abriéndose paso poco a poco entre dos filas laterales de gente…”.
Enumeración y personificación: “El frenazo del Ford produjo un ruido gutural, convulsivo, desgarrado, y el coche resbaló por el suelo aunque las ruedas ya se habían inmovilizado.”

Es un texto de fácil lectura, agradable de leer, no por el tema, sino porque te atrapa desde el primer instante. Como he escrito más arriba, de rabiosa actualidad pero que, personalmente, me crea un mundo de incógnitas tales como:
- ¿Quién le aguardaba?
- ¿Quién era el objeto de su ensimismamiento que lo llevó hasta la muerte casi sin darse cuenta? ¿Se trata de una cita con una mujer? ¿Con un hombre?
- La persona que lo aguarda, ¿está cerca? ¿Tan cerca que es posible que, incluso, llegara a presenciar el accidente? Por las palabras de Abdallah así lo parece: “Acabó con un "espérame, voy en seguida''”. Es como si estuviera en la tienda de la esquina, telefonea, compra tabaco, cruza la calle y se dirige al portal de enfrente… Pero un coche se lo lleva por delante.
- En la carta dice que es funcionario. ¿De qué ministerio? ¿Cuál era su cometido? ¿Acaso, aunque se tratara de un funcionario de tercera, sabía ciertas cosas que era mejor acallar?
- ¿El choque fue tan casual como quiere que parezca el conductor del Ford?
- ¿Qué significa ese zapato perdido, acaso llevaba en él algún documento de importancia?
- Fuma cigarrillos de nombre americano, Hollywood. Es atropellado por un coche de marca americana, Ford (en ningún momento se alude al conductor con su nombre ni se dan datos de él).
- ¿Pudiera ser el muerto un espía? ¿El tal accidente pudo ser un asesinato programado? ¿Alguien no quería que se llevara a cabo aquel encuentro que, tal vez, iba a aportarle algo bueno a su vida? Porque en el comienzo del relato se “ve” que el hombre sale de la tienda, después de hablar por teléfono ensimismado, sonriente; más adelante, el mensaje de su carta da mucho que pensar, parece un hombre feliz, satisfecho por algo. Dice: “Hoy se ha realizado la mayor ilusión de mi vida”. ¿Cuál?
El narrador nos deja perplejos ante tamaña paradoja, nos tira la pelota para que indaguemos en la vida de su accidentado, nos hagamos más preguntas o, esperemos junto al inspector de policía a que aparezca la familia, nos diga quién es, y nos cuente su historia cuando se percaten de que su pariente está desaparecido.

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Breve reseña biográfica.- Naguib Mahfuz, en árabe نجيب محفوظ Nagīb Maḥfūẓ /næˈɡiːb mɑħˈfuːzˤ/ (El Cairo, 11 de diciembre de 1911 - íd., 30 de agosto de 2006), fue un escritoregipcio. Conocido especialmente por su obra narrativa, le fue otorgado elPremio Nobel de Literatura del año 1988, siendo así el primer escritor en lengua árabe en recibir dicho galardón, y el más reconocido.


El relato completo puede leerse en el siguiente enlace:



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