¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS A TODOS!!

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viernes, 4 de julio de 2014

El tren de la última noche, Dacia Maraini

Título: El tren de la última noche (Il treno dell´ultima notte)
Autora: Dacia Maraini
Editorial: Galaxia-Gutenberg / Círculo de Lectores
Género: Novela
Traducida por: David Paradela López
461 páginas
Portada: Sobre fondo oscuro se recorta la imagen de una joven que mira al frente, asustada. Título de la obra “The Disasters of War 12” de Gottfried Helnwein. Técnica mixta, oleo y acrílico sobre tela, 2007 – 187 x 120 cm.

Empezado a leer el miércoles 26-III-2014
Acabado de leer el domingo 11-V-2014



Resumen de la obra

         En esta novela la autora narra el viaje, en 1956, de una joven periodista italiana, Maria Amara Sironi, quien, además de por motivos laborales, va en busca del rastro de su primer amor. Un joven de origen judío -Enmanuele Orenstein- desaparecido en Auschwitz.
         La protagonista acabará en Budapest, viéndose involucrada en la Revolución húngara de 1956, lo que le lleva a la autora a conectar el tema del Holocausto con el de las consecuencias de la Guerra Fría.

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Personajes

- AMARA (María Amara Sironi), joven protagonista de la novela. Natural de Florencia.

En la órbita familiar y laboral de Amara.

- Padres: Amintore Sironi y de Stefania Bai.
- Mariuccia: abuela de Amara.
- Luca Spiga: marido de Amara. Arquitecto, 20 años mayor que ella. Separados al poco de casarse.
- Susanna Spiga (Susy): cuñada de Amara.
- Familia Sironi:
         * Abuelo Anacleto
         * Amedeo Sironi, padre de Amintore
          * Tíos: Angelo y Anacleto
         * Prima: Gigliola (Cosimo: amor de Gigliola)

- Director del periódico en el que trabaja Amara. En un principio es solo una “voz” que le manda realizar un viaje al Este de Europa y escribir sobre todo lo concerniente a la Guerra Fría.
- El niño Enmanuele Orenstein, amigo de Amara desde la niñez, con quien jugó y más tarde cambiaron cartas. Desaparecido tras la guerra y a quien busca la joven periodista durante su viaje.

En la órbita de Enmanuele están:
* Sus padres:
         * Karl Orenstein, padre industrial juguetero (juguetes que al niño no le agradan).
         * Thelma Fink. Madre rica (a la que el niño llama de manera cariñosa Mutti)
         * Mariska, su niñera
         * Georg Fink, abuelo materno de Enmanuele
         * Frau Schadhauser, profesora
         * Médico de La família
         * Tío Eduard: se encuentran en Viena y, al final, acaban viviendo juntos en el gueto de Lódz
         * Stefan: muchacho del gueto de Lódz (febrero del ´49)
         * Rumkowski: responsable del gueto
         * Chaim Bobrowski, violinista. Vecino de Emanuele en el gueto de Lodz

Compañeros de viaje de Amara. Viajan con ella en el mismo compartimento del tren que la lleva hacia Europa del Este:
         * una joven madre con su niña, casi recién nacida,
         * dos hombres: uno, eslovaco; el otro, mitad austriaco, mitad húngaro. Entre sí hablan en alemán.
         El austro-húngaro lleva un jersey con gacelas en el pecho, se llama Hans Wilkowsky, hijo de Tadeusz W. y Hanna Paduk, nacido en Viena. Tiene una hija que va a dar a luz y él va a visitarla, se encuentra sola ya que su esposo falleció en un accidente –el yerno de Hans-; y la madre de la joven, Ester, esposa de Hans, murió de cáncer.
         El pasajero eslovaco es un hombre dual, una vez dice una cosa y, al segundo, la contraria. Su seña de identidad: lleva brazaletes de piel brillante en las muñecas. Dice que a causa del reuma, o no.
- Soldados: uno joven casi adolescente, un oficial,

CRACOVIA – Personajes:

         * Recepcionista del hotel Wauel
         * Muchacho que amontona alfombras

         * Hans Wilkowsky (el hombre del jersey de las gacelas):
                   - Hija de Hans: Agnes.
                   - Nieto al que va a conocer: Hans.
                   - Madre de Hans: Hanna, judía húngara.
                   - Padre de Hans: mitad austríaco, mitad polaco. Músico. Tras la guerra queda viudo y se lía con una tal Odette, francesa, que le deja por otro.
                   - Ferenc Bruman, músico, amigo de Tadeuzs. Al quedarse solos deciden compartir una mísera vivienda.

VIENA – Personajes:

- Frau Morgan: dueña de la pensión en la que se aloja Amara.
- Horvat (de joven: soldado Horvat). Bibliotecario, ya anciano, autor de un libro en el que conserva cartas enviadas por los soldados de la 2ª guerra, pero que jamás llegaron a manos de sus familiares.
- Margarethe von Bjeck. Mujer de un soldado de las SS –Otto von Bjeck- que, al terminar la guerra, escribe un libro titulado: “Auschwitz. Yo también estuve”, aunque jura y perjura que aquellas atrocidades de las que le hablan Amara y Hans cuando van a visitarla, concernientes a las masacres llevadas a cabo por soldados como su marido, son inciertas. Madre de cuatro hijos.
- Varios Orenstein a los que visitan por si supieran algo de Emanuele: Theodore Orenstein, pintor. Elisabeth Orenstein, etc.

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Además de los personajes de ficción, encontramos otros históricos como:

Stalin
Hitler
Mussolini
Lennin
Jruchov
Nadezhda Allilúyeva (esposa de Stalin)
El zar Pedro I el Grande
Rey Krak (fundador de la ciudad de Kracovia).
Kara Mustafá (1683)
Dollfuss
General Potiorek, (Oskar Potiorek (n. el 20 de noviembre de 1853, Carintia, Austria - f. el 17 de diciembre de 1933, Klagenfurt) fue un general del Imperio austrohúngaro gobernador de la Provincia de Bosnia y Herzegovina entre 1911 y 1914. Potiorek era uno de los pasajeros del carruaje en el que se transportaban el archiduque Francisco Fernando de Austria y su esposa la condesa Sofía Chotek durante su asesinato en Sarajevo el 28 de junio por parte de los miembros de la organización Joven Bosnia, desencadenando la crisis de julio y en últimas la Primera Guerra Mundial. Potiorek era el encargado de la seguridad del Archiduque, a quien había invitado a Sarajevo a presenciar el desfile de sus tropas. Tras los hechos tuvo un desempeño mediocre, por lo que fue retirado de las operaciones bélicas, sufriendo subsiguientes tendencias suicidas.)

Apellidos de italianos masacrados en Auschwitz: Ascoli, Padova, Levi, Roberti, Canepa, Sereni.

Apellidos de los masacrados en Auschwitz que se pueden leer en los herrajes de sus maletas: Klara Fochman, Viena 1942; Peter Eisler, Berlín, 1943; María Kafka, Praga, 1943; Hann Furs, Ámsterdam, 1942.

Pintores: Saskia, hija de Rembrandt. Vermeer. Bruegel. Durero. Piero Della Francesca. Mantegna.

Escritores: Dante. Goethe. Tólstoi. Manzoni. Eugenio Montale (Génova, 12 de octubre de 1896 – Milán, 12 de septiembre de 1981) fue un poeta, ensayista y crítico de música italiano. Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1975. Stefan Zweig. George Orwell. Jean Cocteau.

Actores de cine: Marlene Dietrich. Charlie Chaplin. Alida Valli, película “El tercer hombre”; Carol Reed, director de la película y Orson Welles, protagonista. Buster Keaton. Humphrey Bogart. Doris Day.

Músicos: Mozart. Beethoven. Béla Bartok, etc.

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Personajes mitológicos como:

Eneas y su padre, Anquises
Eurínome (alude al “huevo de Eurínome”, es decir, el mito de la diosa creadora quien, al surgir desnuda del océano, no encontró nada sólido en que apoyar sus pies. Comenzó a girar, de tal modo, que nació un viento al que frotó contra su cuerpo, de ahí modeló una serpiente: Ofión. Ambos se unieron y, de este ayuntamiento, convertida la diosa en paloma, surgió un huevo al que, por mandato de ella, incubó Ofión. De ese “Huevo Universal” surgieron la luna, el cielo, las estrellas, la tierra, los mares, etc.).

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Sobre el texto

Novela escrita en tercera persona en la que el narrador es totalmente omnisciente.
Se intercalan:
* cartas de Emanuele enviadas a Amara y que ella lleva consigo en aquel viaje,
* un breve relato narrado por Hans Wilkowsky, (“La mujer de los cabellos blancos”, cuento chino que narra la historia de Mei-Mei una joven a quien su amo, un hombre gordo y detestable, quiere violar; la chica huye y se esconde en las montañas hasta que Ching, su madre, la encuentra al poco tiempo convertida en casi una anciana de largos cabellos blancos; Hans lo cuenta comparándola con su madre a quien, a los dos días de entrar en un campo de concentración, le sucedió lo mismo: encanecer súbitamente).
Es decir, se trata de una novela de las llamadas “saco” porque en ella se da cabida a otros géneros (epistolar, relatos breves, pensamientos, refranes…).

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Frases que me han gustado


“La locomotora resopla impaciente, pronta para partir, pero se ve retenida por algo cuya potencia es mayor que la de un motor: la fuerza oscura y tenaz, irreflexiva y obtusa, de la burocracia fronteriza” – Personificación (Pág. 10).

“[…] yo quiero a Enmanuele, y él me quiere a mí. Y pase lo que pase, seguirán amándose, porque los encuentros no se eligen, sino que se aceptan como un destino y, cuando ocurren, son para siempre”. (Pág. 20).

“El día se ha despertado joven y soleado…” Personificación (Pág. 24).

Diálogo entre el hombre del jersey con gacelas en el pecho y el de las muñequeras de cuero –en torno a las creencias de antes de la guerra, del comunismo, etc.-:

“- En qué creíamos […]
“- En un mundo nuevo y justo, sin amos ni esclavos… Un mundo en el que los débiles gozaran de protección y defensa, un mundo en el que nadie, en virtud de su dinero, pudiera poseer el cuerpo ni el alma de los demás… A cada cual según sus necesidades. ¿No era eso en lo que creíamos?
“- A cada cual según sus necesidades… Merde! ¿Quién decide cuáles son mis necesidades?
“- El partido único -responde sonriendo el hombre de las gacelas-. Ahí está el problema, amigo mío. Cuando se crean pirámides, se acabó. Imagínese una pirámide formada por cuerpos inocentes y generosos que pasan hambre para mejorar su país, mientras que en la cúspide hay un hombre bien alimentado que sostiene una bandera roja con una estrella de oro. Muchos hombres honestos y sinceros murieron por esa bandera creyendo que se sacrificaban por la libertad.
“- Y entregaron sus mejores energías al arbitrio, la idolatría y la dictadura, ¿es esto lo que quiere decir?
“- En cualquier caso era mejor que morir invocando la sumisión, el odio racial y la admiración por el superhombre, ¿no le parece? [...]”. (Págs. 27 y 28).

“Cabe imaginar el cuidado con el que debían de guardar en esas maletas sus bienes más preciados, cavilando cómo salvarlos de aquellas manos tan ávidas. Hoy, vacías y abolladas, solo parecen hastiadas de aquellos lejanos proyectos. Proyectos modestos, cierto, en aquellos años de humillación y expolio, pero preparativos no obstante para una vida de trabajo, por difícil y espartana que fuera. Y es que nadie llena una maleta para ir al cementerio. Esas maletas atestiguan el engaño en que cayeron millones de personas confiadas que ni siquiera se hacían a la idea de que alguien quisiera borrarlos de la faz de la tierra, borrar sus nombres, pisotear sus cuerpos, empujarlos para siempre al olvido de la historia. No había motivos verosímiles. No era plausible y punto.” (Pág. 53).

“Es una leyenda antigua. Saber contar historias es más importante que saber dar puñetazos, me decía mi madre, y ahora sé que tenía razón.” (Pág. 92 – Frase de Hans, el hombre de las gacelas en el pecho).

“[…] Nada puede reemplazar la experiencia de lo vivido en carne propia.” (Pág. 109).

“Muere joven aquel al que aman los dioses.” (Pág. 161).

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Mi opinión
Se trata de una obra fuerte, dura, muy dura, de las que dejan un recuerdo imborrable. La autora ha sabido plasmar, en cada frase, en cada acción, ese deseo de Amara, la protagonista, por re encontrarse con su amigo, con su amor de la niñez, en fin, con un pasado que quedó abierto y que ella necesita cerrar para poder vivir.
Amara, la protagonista, es una joven de tan solo veintiséis años; pero veintiséis años de los cincuenta, y tal y como actúa la sentimos como una mujer mayor, casi acabada, sin ilusiones…
En cuanto a su nombre, Amara (Amarga), la refleja de manera magistral. La amargura es lo que rige su vida, no es comparable con una mujer actual de esa edad: las mujeres de veintiséis años de hoy día, sean o no madres, estén o no casadas, se las puede considerar como jóvenes. A Amara no. Puede decirse que renuncia a su vida, a su entorno, que no le importa ni su trabajo, ni la familia, tampoco las nuevas amistades que conoce y le ayudan en su recorrido por la Europa ocupada, ni tan siquiera parecen hacer mella en su ánimo los movimientos libertarios que se dieron en Budapest con motivo de la Revolución húngara de 1956. Su idea, su empeño, es volver a ver, saber que aún vive Enmanuele, su amigo de la infancia, su grande e imposible amor.

Es una mujer que vive en el pasado y que, a pesar de su experiencia como periodista, como mujer casada y separada, a quien casi se le puede considerar una mujer de mundo ya que se arriesga a viajar sola por aquella Europa de la guerra fría, en el fondo, es una niña: la niña que permanece pedaleando sobre una bicicleta junto a Enmanuele, subida a un árbol y leyendo un libro a su lado, o correteando por los alrededores de Florencia. Una suerte de Peter Pan en femenino… Pero, ese “no crecer”, lo que conlleva es mucho dolor y, como digo: amargura.
No obstante, es una obra cuya lectura recomiendo encarecidamente.

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Biografía de la autora.- Dacia Paola Maraini es una novelista, poeta, dramaturga, ensayista y guionista cinematográfica italiana. Perteneciente a la llamada "generación de los años treinta", se cuenta entre los autores más reconocidos y traducidos de la literatura italiana contemporánea. Su obra se caracteriza por una indagación en las condiciones históricas y sociales de vida de las mujeres, inserta en una reflexión más amplia sobre múltiples termas sociales (como los problemas de la infancia o la marginación), abordados desde una perspectiva histórica, minuciosamente documentada, y con un estilo realista y claro.
 
Primeros años.- Dacia Maraini nació en Fiesole el 13 de noviembre de 1936. Su padre, Fosco Maraini, era un conocido etnólogo y orientalista. Su madre, Topazia Alliata, era pintora y pertenecía a una familia de la aristocracia siciliana.
Deseoso de abandonar la Italia fascista, Fosco Maraini obtuvo una beca internacional para estudiar a los hainu, pueblo autóctono del Japón; país al que se trasladó con toda su familia en 1938. Entre 1943 y 1946 los Maraini, junto con otros italianos, fueron internados en un campo de concentración por negarse a firmar su adhesión a la República de Saló. En el campo la familia se vio sometida a privaciones extremas, que solo cesarían con lallegada del ejército americano. En su libro de poemas Mangiami pure, de 1978, la escritora da cuenta de aquellos años de hambre y sufrimiento.
De regreso en Italia, la familia Maraini se trasladó a Sicilia, junto a los abuelos maternos, que vivían en Bagheria, donde Dacia comenzó sus estudios. Eran los años difíciles de la posguerra, que la escritora rememorará en su novela Bagheria, de 1993.
Algunos años después, la familia se separó. El padre se fue a vivir a Roma y la madre se quedó con los hijos en Palermo, donde Dacia estudió en el liceo. Al cumplir los 18 años, decidió irse a vivir a Roma con su padre. En la capital acabó el bachillerato y comenzó a ganarse la vida con trabajos esporádicos como archivista, secretaria o periodista.
A los 21 años fundó, junto con otros jóvenes, una revista literaria, Tempo di letteratura, y comenzó a colaborar en revistas de prestigio, como Paragone, Nuovi Argomenti (que años más tarde llegaría a dirigir) o Il Mondo.

Una larga carrera literaria.- En el curso de los años sesenta Dacia Maraini se casó con el pintor milanés Lucio Pozzi (del que se separó tras cuatro años de vida en común) y publicó sus primeras novelas: La vacanza (1962), L'età del malessere ("La edad del malestar", 1963), que obtuvo el Premio Internacional Formentor, y A memoria (1967). Publicó también, con críticas elogiosas, su primer libro de poesía: Crudeltá all'aria aperta ("Crueldad al aire libre", 1967).
En esta época Maraini comenzó a dedicarse también al teatro, fundando junto a otros escritores el Teatro del Porcospino, en el que se representaban solo obras de autores italianos contemporáneos, entre ellos Carlo Emilio Gadda o Alberto Moravia, con el que comenzó en 1962 una relación de pareja que duró hasta 1978. Ella misma, desde la segunda mitad de los años sesenta, escribirá numerosas obras teatrales, entre ellas Maria Stuarda y Dialogo di una prostituta con il suo cliente, que conocieron un éxito internacional, representándose en múltiples países.
En 1973 Maraini funda con otras compañeras el Teatro della Maddalena, gestionado y dirigido por mujeres. En 1972 había publicado la novela Memorie di una ladra, que fue llevada al cine con el título "Teresa la ladrona" y protagonismo de Monica Vitti, y en 1975 se editó Donna in guerra, luego traducido a seis lenguas. En 1980 vio la luz Storia di Piera, escrito en colaboración con Piera Degli Esposti y que fue adaptado al cine por Marco Ferreri en la película del mismo título, protagonizada por Marcello Mastroianni, Hanna Schygulla e Isabelle Huppert.
En 1990 Maraini publicó La lunga vita di Marianna Ucrìa, novela histórica que narra la vida de la hija sordomuda de una gran familia siciliana de la primera mitad del siglo XVIII y su silenciosa lucha por sustraerse al destino reservado a las mujeres de su clase social: "Casarse, parir, casar a las hijas, hacerles parir y obrar de manera que las hijas casadas hagan parir a sus hijas para que estas a su vez se casen y paran..."2 La novela, que obtuvo, entre otros, el Premio Campiello y el premio "Libro del año" en 1990, conoció un gran éxito internacional, traduciéndose a dieciocho idiomas, y fue adaptada al cine y al teatro.
En 1994 Dacia Maraini, que entretanto no había abandonado su dedicacion al teatro, conoció un nuevo éxito internacional con la novela Voci, que bajo un esquema policíaco aborda el tema de la violencia contra las mujeres. Voci obtuvo también varios premios prestigiosos y se tradujo a siete lenguas, entre ellas el español. En 1998 publicó la antología poética Se amando troppo y al año siguiente el libro de cuentos Buio ("Oscuro"), que aborda en doce relatos la violencia sobre la infancia y que obtuvo el Premio Strega.
A comienzos del presente siglo, Maraini compiló su obra teatral casi completa en el volumen antológico Fare Teatro (1966-2000) y publicó el ensayo Amata scrittura, basado en el contenido del programa cultural que condujo en televisión con el título Io scrivo, tu scrivi. En 2001 salieron a la luz La nave per Kobe, que narra el viaje de la familia Maraini a Japón, y el libro de fábulas La pecora Dolly ("La oveja Dolly").
En 2003 colaboró de nuevo con Piera degli Esposti para escribir Piera e gli assassini. Al año siguiente publicó la novela Colomba que, a partir de la búsqueda de una muchacha desaparecida por su joven abuela, aborda la memoria familiar y colectiva de la región de los Abruzos, históricamente castigada por la pobreza, el bandidaje, las catástrofes naturales y la emigración masiva. En el año 2007 escríbió Il gioco dell'universo, un libro original dentro del género biográfico, que consiste en extractos de los diarios y apuntes de su padre (muerto en 2004) comentados por ella. El mismo año dio a la imprenta Passi affrettati ("Pasos apresurados"), dedicado al tema de la violencia contra las mujeres, del cual extrajo al año siguiente un espectáculo teatral, dirigido por ella misma y estrenado con ocasión del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.
En 2008 conoció un nuevo éxito internacional de Dacia Maraini, gracias a su novela Il treno dell'ultima notte ("El tren de la última noche") que narra el viaje en 1956 de una joven periodista italiana en busca del rastro de su amor judío de adolescencia, desaparecido en Auschwitz; la protagonista acabará en Budapest, viéndose involucrada en la Revolución húngara de 1956, lo que sirve a la autora para conectar el tema del Holocausto con el de las consecuencias de la Guerra Fría.
Con posterioridad ha publicado el libro de viajes La seduzione dell'altrove (2010), La grande festa (2011), en el que entabla un diálogo imaginario con seres queridos y ausentes, entre ellos Pier Paolo Pasolini y Alberto Moravia, y L'amore rubato (2012), una colección de ocho durísimos relatos, protagonizados por otras tantas mujeres víctimas de violencia física o psíquica a manos de maridos, novios o amigos, todos los cuales parecen presentar una "doble personalidad": en su vida social aparecen como amables y educados, amantes afectuosos y padres responsables, pero en la intimidad de su relación de pareja o del hogar familiar se comportan como torturadores.
Dacia Maraini es doctora honoris causa por la Universidad de Foggia desde 2014 y está en posesión de la Gran Cruz de la Orden al Mérito de la República Italiana, que le fue concedida el 9 de enero de 1996. En 2012 recibió el premio Fondazione Campiello al conjunto de una carrera.

Obras publicadas

Novelas

La vacanza, Milano, Lerici, 1962.
L'età del malessere, Torino, Einaudi, 1963 (Los años turbios, Seix Barral, 1963)
A memoria, Milano, Bompiani, 1967.
Memorie di una ladra, Milano, Bompiani, 1972.
Donna in guerra, Torino, Einaudi, 1975.
Isolina. La donna tagliata a pezzi, Milano, A. Mondadori, 1980.
Lettere a Marina, Milano, Bompiani, 1981.
Il treno per Helsinki, Torino, Einaudi, 1984.
La lunga vita di Marianna Ucrìa, Milano, Rizzoli, 1990 (La larga vida de Marianna Ucrìa, trad. esp. Atilio Pentimalli Melacrino, Seix Barral, 1991; nueva ed.: Herce Editores, 2008).
Bagheria, Milano, Rizzoli, 1993. (Bagheria, trad. esp. Juan Carlos de Miguel y Canuto, Minúscula, 2013).
Voci, Milano, Rizzoli, 1994 (Voces, trad. esp. Atilio Pentimalli Melacrino, Seix Barral, 1995; nueva ed.: Herce Editores, 2008).
Dolce per sé, Milano, Rizzoli, 1997 (Dulce de por sí, Seix Barral, 1998).
La nave per Kobe. Diari giapponesi di mia madre, Milano, Rizzoli, 2001.
Colomba, Milano, Rizzoli, 2004.
Il treno dell'ultima notte, Milano, Rizzoli, 2008 (El tren de la última noche, trad. esp. David Paradela López, Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, 2012).
La grande festa, Milano, Rizzoli, 2011.
Cuentos[editar]
Mio marito, Milano, Bompiani, 1968.
L'uomo tatuato, Napoli, A. Guida, 1990.
La ragazza con la treccia, Roma, Viviani, 1994.
Mulino, Orlov e Il gatto che si crede pantera, Viterbo, Stampa alternativa, 1994.
Buio, Milano, Rizzoli, 1999.
Un sonno senza sogni; Gita in bicicletta a Mongerbino, Bagheria, Drago, 2006.
Ragazze di Palermo, Milano, Corriere della Sera, 2007.
La ragazza de via Maqueda, Rizzoli, 2009
L'amore rubato, Rizzoli, 2012 (Amor robado, trad. esp. David Paradela López, Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, 2013).
Cuentos para niños[editar]
Storie di cani per una bambina, (1996)
La pecora Dolly, (2001)
Liguori può...tu non può, (2001)
Poesía[editar]
Botta e risposta poetica... o quasi (con Nicolò Maraini), Roma, Tip. editrice dell'Orso, 1960.
Crudeltà all'aria aperta, Milano, Feltrinelli, 1966.
Donne mie, Torino, Einaudi, 1974.
Mangiami pure, Torino, Einaudi, 1978.
Dimenticato di dimenticare, (1984)
Viaggiando con passo di volpe, (1991)
Se amando troppo, (1998)
Noche de fin de año en el hospital y otros poemas, Medellín, Sílaba (2013).

Teatro

Il ricatto a teatro e altre commedie, Torino, Einaudi, 1970.
Viva l'Italia, Torino, Einaudi, 1973.
La donna perfetta, Venezia, La Biennale, 1974.
La donna perfetta seguito da Il cuore di una vergine, Torino, Einaudi, 1975.
Don Juan, Torino, Einaudi, 1976.
Dialogo di una prostituta con un suo cliente. Con un dibattito sulla decisione di fare il testo e la preparazione dello spettacolo, Padova, Mastrogiacomo-Images 70, 1978.

Guiones

Cuore di mamma, Milano, Forum, 1969.

Ensayo

Fare teatro. Materiali, testi, interviste, Milano, Bompiani, 1974.
La bionda, la bruna e l'asino, (1987)
Cercando Emma, (1993)
Un clandestino a bordo, (1996)
Il gioco dell'universo. Dialoghi immaginari tra un padre e una figlia (con Fosco Maraini), Milano, A. Mondadori, 2007.
I giorni di Antigone - Quaderno di cinque anni, (2006)
Sulla mafia. Piccole riflessioni personali, Roma, Perrone, 2009.
La seduzione dell'altrove, Rizzoli, 2010

Entrevistas

E tu chi eri? Interviste sull'infanzia, Milano, Bompiani, 1973.
Wanda Raheli. Giovedi 19 giugno 1975, Roma, Seconda Scala, 1975.
Storia di Piera, (1980)
Il bambino Alberto, (1986)
Piera e gli assassini, (2003)
Il volto delle donne - Conversazione con Dacia Maraini (Edizioni della Sera, 2010).

Filmografía como guionista

L'età del malessere (1968)
La donna invisibile (1969) (director: Paolo Spinola)
Cuore di mamma (1969) (director: Salvatore Samperi)
Certo, certissimo, anzi... probabile (1969) (director y guionista: Marcello Fondato, sobre argumento de Dacia Maraini)
Uccidete il vitello grasso e arrostitelo (1970) (director y coguionista: Salvatore Samperi)
L'amore coniugale (1970) (guión y direccíón: Dacia Maraini, sobre una novela de Alberto Moravia)
Teresa la ladra (1973) (director, Carlo di Palma)
Il fiore delle mille e una notte (1974) (director y guionista principal: Pier Paolo Pasolini)
Gli Elmòlo (1975), documental sobre un pueblo africano, dirigido por la propia Maraini
Abrami in Africa (1976)
Aborto: Parlano le donne (1976)
Paura e amore (Amor y deseos en España) (1988) (directora: Margarethe von Trotta]])

Biografía obtenida en Wikipedia:


jueves, 29 de mayo de 2014

Accidente, Naguib Mahfuz

Título: Accidente
Autor: Naguib Mahfuz 
Género: Relato

Se trata de un relato corto, narrado con un lenguaje actual y claro, de apenas seis páginas en las que se condensan todo el dramatismo de un suceso que a nadie deja impasible.
El autor elige para contarnos la historia a un narrador en tercera persona, en este caso, un narrador deficiente. No cuenta todo lo que sabe, o todo lo que ve. Es como una cámara de cine que filma los sucesos externos pero sin profundizar en más. Con ello, lo que consigue Mahfuz al elegir un narrador-cámara, es que ese accidente produzca desasosiego, abra una gran serie de interrogantes cuando se llega al final de la lectura, logra que el lector se implique y se convierta, casi sin darse cuenta, en una especie de investigador privado porque el relato es, por desgracia, un tema de rabiosa actualidad, además de tremendamente realista, incluso puede decirse que cabe enmarcarlo dentro del género de intriga.
No obstante, tal vez por el hecho de ser un narrador-cámara, en la página dos se da paso a la voz del autor que nos deja su opinión sobre los accidentes: “Desde luego hay accidentes a cada momento”.

En cuanto al protagonista sabemos que se trata de un hombre de unos sesenta años, bien descrito al principio de la historia (con los datos imprescindibles para hacerle un retrato robot), pero al que, según se desarrolla el texto, perdemos “la pista” y, a medida que sabemos más cosas de él, paradójicamente, es cuando más lo desconocemos. Mahfuz alude a él como:
1º - Alguien indeterminado que habla por teléfono.
2º - Luego nos dice que tendrá unos 60 años.
3º - Más tarde añade que el hombre es: alto, enjuto, frente y ojos abombados, barbilla roma, calva pulimentada con algunos hilos blancos como los de la barba.
4º - Después de esta enumeración pasa a ser: “La víctima”, El hombre”, “El cuerpo”, “El caído”, “El desconocido”, “El accidentado”, “El muerto”, “El individuo”, “El hermano de alguien”, momento en el que se conoce su nombre gracias a una carta dirigida a no se sabe quién: “Tu hermano Abdallah, “El pálido rostro”, “El cadáver”.
5º - De manera indirecta, Abdallah, el muerto-accidentado, en su carta aporta datos referidos a él: era un funcionario del gobierno y estaba enfermo.

El narrador hace primero un retrato robot de la víctima, como si el lector fuera un detective privado y pudiese aportar o buscar más datos sobre él. Poco a poco añade algún detalle nuevo: cómo es la pierna del muerto, la importancia del zapato perdido en la embestida…
Por último, gracias al examen del inspector de policía conocemos otros detalles “más íntimos” del fallecido, sobre todo, a través de la carta por la que se puede imaginar toda una historia y de lo que el hombre guardaba en sus bolsillos.

Gracias a la carta se puede pensar:
- que quizá era viudo,
- tenía tres hijas casadas,
- un hijo ya colocado,
- él estaba enfermo y con pocos deseos de continuar en la capital,
- ansiaba regresar a la vida apacible del pueblo…

Por otro lado, lo que nos revela el contenido de sus bolsillos, dice que se trataba de un hombre:
- a quien le gustaba fumar,
- tomar rape por la nariz,
- muy religioso,
- con una economía nada boyante…

A parte del protagonista hay gran cantidad de personajes. Da la sensación de que el atropello ocurre en una calle populosa, quizá de El Cairo. La mayor parte de ellos son simplemente “extras”, como los que “rellenan” el fondo de las pantallas de cine mientras que lo trascendental ocurre en primer plano. Nos encontramos con:
- El interlocutor invisible, ¿con quién hablaba la víctima?
- El dependiente.
- Uno de los testigos.
- La gente (sensación de masa).
- El conductor del Ford (el causante del atropello).
- Un policía.
- Un hombre.
- Los viajeros del tranvía.
- La Brigada de Tráfico.
- El Inspector de la Brigada de Tráfico.
- Un limpiabotas.
- El conductor del camión.
- Un niño.
- Los ocupantes de la ambulancia.
- El enfermero jefe.
- El médico jefe (del hospital).
- Ayudante del médico.
- Los testigos.
- Ayudante del inspector.
- El doctor Fauzi (del muerto, se le nombra gracias a una receta).
- El médico del inspector (al que alude éste).
- El hermano del muerto al que se cita en la carta.
- Amina, Bahiya, Zaynab y Alí, los hijos del accidentado.
- Abd al-Twwád, jefe de policía del pueblo del muerto.

El texto en sí: la traducción debe de ajustarse mucho al original, ya que se han respetado bastantes figuras retóricas tales como:
Enumeraciones: “Alto, enjuto. Frente y ojos abombados. Barbilla roma”. “…-quizá el susto o un error de cálculo o el Destino- saltó hacia delante…”.
Metáforas: “Exhalaba un silencio que contrastaba con la marea de alrededor; parecía ajeno a todo el asunto”. “El suceso afectó a aquella banda de la calzada y los coches se veían obligados a rodear la muralla humana…”
Oxímoron: “Ni un solo movimiento agitaba el cuerpo […] Exhalaba un silencio que contrastaba…”.
Comparaciones: “En la pulimentada superficie de su calva no quedaba más que algunos hilos blancos, iguales a los que le nacían en la barba.” “La víctima dio un grito parecido a un aullido.”
Etopeya:Su aspecto evidenciaba despiste, producto quizá de la edad, o de la manera de ser, o ensimismamiento. Aparte de esto gozaba de una vitalidad exuberante: sus ojos brillaban con vivacidad y alegría; encendió un cigarrillo y le dio una profunda chupada, parecía estar más pendiente de lo que iba pensando que de lo que sucedía en la calle.”
Personificaciones: “…, mientras que el tranvía, preso en sus raíles, iba abriéndose paso poco a poco entre dos filas laterales de gente…”.
Enumeración y personificación: “El frenazo del Ford produjo un ruido gutural, convulsivo, desgarrado, y el coche resbaló por el suelo aunque las ruedas ya se habían inmovilizado.”

Es un texto de fácil lectura, agradable de leer, no por el tema, sino porque te atrapa desde el primer instante. Como he escrito más arriba, de rabiosa actualidad pero que, personalmente, me crea un mundo de incógnitas tales como:
- ¿Quién le aguardaba?
- ¿Quién era el objeto de su ensimismamiento que lo llevó hasta la muerte casi sin darse cuenta? ¿Se trata de una cita con una mujer? ¿Con un hombre?
- La persona que lo aguarda, ¿está cerca? ¿Tan cerca que es posible que, incluso, llegara a presenciar el accidente? Por las palabras de Abdallah así lo parece: “Acabó con un "espérame, voy en seguida''. Es como si estuviera en la tienda de la esquina, telefonea, compra tabaco, cruza la calle y se dirige al portal de enfrente… Pero un coche se lo lleva por delante.
- En la carta dice que es funcionario. ¿De qué ministerio? ¿Cuál era su cometido? ¿Acaso, aunque se tratara de un funcionario de tercera, sabía ciertas cosas que era mejor acallar?
- ¿El choque fue tan casual como quiere que parezca el conductor del Ford?
- ¿Qué significa ese zapato perdido, acaso llevaba en él algún documento de importancia?
- Fuma cigarrillos de nombre americano, Hollywood. Es atropellado por un coche de marca americana, Ford (en ningún momento se alude al conductor con su nombre ni se dan datos de él).
- ¿Pudiera ser el muerto un espía? ¿El tal accidente pudo ser un asesinato programado? ¿Alguien no quería que se llevara a cabo aquel encuentro que, tal vez, iba a aportarle algo bueno a su vida? Porque en el comienzo del relato se “ve” que el hombre sale de la tienda, después de hablar por teléfono ensimismado, sonriente; más adelante, el mensaje de su carta da mucho que pensar, parece un hombre feliz, satisfecho por algo. Dice: “Hoy se ha realizado la mayor ilusión de mi vida”. ¿Cuál?
El narrador nos deja perplejos ante tamaña paradoja, nos tira la pelota para que indaguemos en la vida de su accidentado, nos hagamos más preguntas o, esperemos junto al inspector de policía a que aparezca la familia, nos diga quién es, y nos cuente su historia cuando se percaten de que su pariente está desaparecido.

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Breve reseña biográfica.- Naguib Mahfuz, en árabe نجيب محفوظ Nagīb Maḥfūẓ /næˈɡiːb mɑħˈfuːzˤ/ (El Cairo, 11 de diciembre de 1911 - íd., 30 de agosto de 2006), fue un escritoregipcio. Conocido especialmente por su obra narrativa, le fue otorgado elPremio Nobel de Literatura del año 1988, siendo así el primer escritor en lengua árabe en recibir dicho galardón, y el más reconocido.


El relato completo puede leerse en el siguiente enlace:



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miércoles, 23 de abril de 2014

De vuelta a "Mis lecturas" un día señalado: 23 de abril DÍA DEL LIBRO

Por motivos personales llevo sin publicar nada, sin compartir lecturas debí escribir, desde hace hace tres meses. Unas cataratas que no me dejaban ver, después un par de intervenciones y un mes de post-operatorio entre ambas tuvieron la culpa. Aún sigo en dique seco aunque, como podéis comprobar, con ganas de volver a mis comentarios.
Hoy he querido pasarme por aquí para celebrar como se debe EL DÍA DEL LIBRO. Y considero que debe de ser así: compartiendo lo mejor de nuestra literatura, que perdurará por los siglos de los siglos. Quien no haya leído "El Quijote" no sabe lo que se pierde por eso hoy, en lugar de hacer un comentario exhaustivo de la obra, comparto con todos una parte de dicha obra.
¡Feliz lectura! 

Monumento a Miguel de Cervantes en la Plaza de España de Madrid
en él se encuentran, en primer término, don Quijote y Sancho y en las esquinas de este monumento se encuentras otras esculturas que hacen referencia a  diferentes obras cervantinas como puede ser
"La gitanilla", etc. - Imagen L. M. Cuesta   


EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE DE LA MANCHA

PRIMERA PARTE

CAPÍTULO 1: Que trata de la condición y ejercicio del famoso hidalgo D. Quijote de la Mancha



"En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda. El resto della concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas con sus pantuflos de lo mismo, y los días de entre semana se honraba con su vellorí de lo más fino.
Tenía en su casa una ama que pasaba de los cuarenta, y una sobrina que no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza, que así ensillaba el rocín como tomaba la podadera.
Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años, era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro; gran madrugador y amigo de la caza.
Quieren decir que tenía el sobrenombre de Quijada, o Quesada, que en esto hay alguna diferencia en los autores que deste caso escriben; aunque por conjeturas verosímiles se deja entender que se llama Quijana. Pero esto importa poco a nuestro cuento: basta que en la narración dél no se salga un punto de la verdad.
Es, pues, de saber, que este sobredicho hidalgo, los ratos que estaba ocioso (que eran los más del año) se daba a leer libros de caballerías con tanta afición y gusto, que olvidó casi de todo punto el ejercicio de la caza, y aun la administración de su hacienda; y llegó a tanto su curiosidad y desatino en esto, que vendió muchas hanegas de tierra de sembradura para comprar libros de caballerías en que leer; y así llevó a su casa todos cuantos pudo haber dellos; y de todos, ningunos le parecían tan bien como los que compuso el famoso Feliciano de Silva; porque la claridad de su prosa y aquellas intrincadas razones suyas le parecían de perlas, y más cuando llegaba a leer aquellos requiebros y cartas de desafíos, donde en muchas partes hallaba escrito: "la razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura". Y también cuando leía: "...los altos cielos que de vuestra divinidad divinamente con las estrellas os fortifican, y os hacen merecedora del merecimiento que merece la vuestra grandeza".
Con estas razones perdía el pobre caballero el juicio, y desvelábase por entenderlas y desentrañarles el sentido, que no se lo sacara ni las entendiera el mismo Aristóteles, si resucitara para sólo ello.
No estaba muy bien con las heridas que don Belianís daba y recibía, porque se imaginaba que, por grandes maestros que le hubiesen curado, no dejaría de tener el rostro y todo el cuerpo lleno de cicatrices y señales. Pero, con todo, alababa en su autor aquel acabar su libro con la promesa de aquella inacabable aventura, y muchas veces le vino deseo de tomar la pluma y darle fin al pie de la letra como allí se promete; y sin duda alguna lo hiciera, y aun saliera con ello, si otros mayores y continuos pensamientos no se lo estorbaran.
Tuvo muchas veces competencia con el cura de su lugar (que era hombre docto graduado en Sigüenza), sobre cuál había sido mejor caballero, Palmerín de Inglaterra o Amadís de Gaula; mas maese Nicolás, barbero del mismo pueblo, decía que ninguno llegaba al caballero del Febo, y que si alguno se le podía comparar, era don Galaor, hermano de Amadís de Gaula, porque tenía muy acomodada condición para todo; que no era caballero melindroso, ni tan llorón como su hermano, y que en lo de la valentía no le iba en zaga.
En resolución, él se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio, y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el cerebro, de manera que vino a perder el juicio.
Llenósele la fantasía de todo aquello que leía en los libros, así de encantamientos, como de pendencias, batallas, desafíos, heridas, requiebros, amores, tormentas y disparates imposibles, y asentósele de tal modo en la imaginación que era verdad toda aquella máquina de aquellas soñadas invenciones que leía, que para él no había otra historia más cierta en el mundo.
Decía él, que el Cid Ruy Díaz había sido muy buen caballero; pero que no tenía que ver con el Caballero de la Ardiente Espada, que de sólo un revés había partido por medio dos fieros y descomunales gigantes. Mejor estaba con Bernardo del Carpio, porque en Roncesvalle había muerto a Roldán el encantado, valiéndose de la industria de Hércules, cuando ahogó a Anteo, el hijo de la Tierra, entre los brazos. Decía mucho bien del gigante Morgante, porque con ser de aquella generación gigantesca, que todos son soberbios y descomedidos, él solo era afable y bien criado. Pero, sobre todos, estaba bien con Reinaldos de Montalbán, y más cuando le veía salir de su castillo y robar cuantos topaba, y cuando en allende robó aquel ídolo de Mahoma que era todo de oro, según dice su historia. Diera él por dar una mano de coces al traidor de Galalón, al ama que tenía, y aun a su sobrina de añadidura.
En efecto, rematado ya su juicio, vino a dar en el más extraño pensamiento que jamás dio loco en el mundo, y fue que le pareció convenible y necesario, así para el aumento de su honra como para el servicio de su república, hacerse caballero andante, e irse por todo el mundo con sus armas y caballo a buscar las aventuras y a ejercitarse en todo aquello que él había leído que los caballeros andantes se ejercitaban, deshaciendo todo género de agravio, y poniéndose en ocasiones y peligros, donde acabándolos, cobrase eterno nombre y fama.
Imaginábase el pobre ya coronado por el valor de su brazo, por lo menos, del imperio de Trapisonda: y así con estos tan agradables pensamientos, llevado del estraño gusto que en ellos sentía, se dió priesa a poner en efecto lo que deseaba.
Y lo primero que hizo fue limpiar unas armas que habían sido de sus bisabuelos, que, tomadas de orín y llenas de moho, luengos siglos había que estaban puestas y olvidadas en un rincón. Limpiólas y aderezólas lo mejor que pudo; pero vió que tenían una gran falta, y era que no tenían celada de encaje, sino morrión simple; mas a esto suplió su industria, porque de cartones hizo un modo de media celada, que, encajada con el morrión, hacía una apariencia de celada entera. Es verdad que para probar si era fuerte, y podía estar al riesgo de una cuchillada, sacó su espada, y le dió dos golpes, y con el primero y en un punto deshizo lo que había hecho en una semana; y no dejó de parecerle mal la facilidad con que la había hecho pedazos, y, por asegurarse de este peligro, lo tornó a hacer de nuevo, poniéndole unas barras de hierro por de dentro de tal manera, que él quedó satisfecho de su fortaleza y, sin querer hacer nueva experiencia de ella, la diputó y tuvo por celada finísima de encaje.
Fue luego a ver su rocín, y aunque tenía más cuartos que un real y más tachas que el caballo de Gonela, que tantum pellis et ossa fuit, le pareció que ni el Bucéfalo de Alejandro ni Babieca el del Cid con él se igualaban. Cuatro días se le pasaron en imaginar qué nombre le pondría; porque (según se decía él a sí mismo) no era razón que caballo de caballero tan famoso, y tan bueno él por sí, estuviese sin nombre conocido; y así, procuraba acomodársele, de manera que declarase quien había sido antes que fuese de caballero andante, y lo que era entones; pues estaba muy puesto en razón que, mudando su señor estado, mudase él también el nombre, y le cobrase famoso y de estruendo, como convenía a la nueva orden y al nuevo ejercicio que ya profesaba: y así después de muchos nombres que formó, borró y quitó, añadió, deshizo y tornó a hacer en su memoria e imaginación, al fin le vino a llamar ROCINANTE, nombre a su parecer alto, sonoro y significativo de lo que había sido cuando fue rocín, antes de lo que ahora era, que era antes y primero de todos los rocines del mundo.
Puesto nombre, y tan a su gusto, a su caballo, quiso ponérsele a sí mismo, y en este pensamiento, duró otros ocho días, y al cabo se vino a llamar DON QUIJOTE; de donde, como queda dicho, tomaron ocasión los autores de esta tan verdadera historia que, sin duda, se debía llamar Quijada, y no Quesada, como otros quisieron decir.
Pero acordándose que el valeroso Amadís, no sólo se había contentado con llamarse Amadís a secas, sino que añadió el nombre de su reino y patria, por hacerla famosa, y se llamó Amadís de Gaula, así quiso, como buen caballero, añadir al suyo el nombre de la suya, y llamarse DON QUIJOTE DE LA MANCHA, con que a su parecer declaraba muy al vivo su linaje y patria, y la honraba con tomar el sobrenombre della.
Limpias, pues, sus armas, hecho del morrión celada, puesto nombre a su rocín y confirmándose a sí mismo, se dió a entender que no le faltaba otra cosa, sino buscar una dama de quien enamorarse, porque el caballero andante sin amores era árbol sin hojas y sin fruto y cuerpo sin alma.
Decíase él: "si yo, por malos de mis pecados, o por por mi buena suerte, me encuentro por ahí con algún gigante, como de ordinario les acontece a los caballeros andantes, y le derribo de un encuentro, o le parto por mitad del cuerpo, o finalmente, le venzo y le rindo, ¿no será bien tener a quién enviarle presentado, y que entre y se hinque de rodillas ante mi dulce señora, y diga con voz humilde y rendida: "yo, señora, soy el gigante Caraculiambro, señor de la ínsula Malindrania, a quien venció en singular batalla el jamás como se debe alabado caballero D. Quijote de la Mancha, el cual me mandó que me presentase ante la vuestra merced para que la vuestra grandeza disponga de mí a su talante"?"
¡Oh, cómo se holgó nuestro buen caballero, cuando hubo hecho este discurso, y más cuando halló a quién dar nombre de su dama!
Y fue, a lo que se cree, que en un lugar cerca del suyo había una moza labradora de muy buen parecer, de quien él un tiempo anduvo enamorado, aunque según se entiende, ella jamás lo supo ni se dió cata de ello. Llamábase Aldonza Lorenzo, y a esta le pareció ser bien darle título de señora de sus pensamientos; y, buscándole nombre que no desdijese mucho del suyo, y que tirase y se encaminase al de princesa y gran señora, vino a llamarla DULCINEA DEL TOBOSO, porque era natural del Toboso, nombre, a su parecer, músico y peregrino y significativo, como todos los demás que a él y a sus cosas había puesto."